LA MÚSICA DE CÁMARA


Se entiende por «música de cámara» la destinada a ser interpretada por un número relativamente reducido de músicos. El término «de cámara» debe su origen a que, antes de que los conciertos públicos en grandes salas destinadas al efecto fueran habituales, había un tipo de música que no se interpretaba en la iglesia, ni en los teatros ni en el exterior, sino en los salones o «cámaras» de los palacios de los nobles o de las mansiones de la burguesía adinerada.

En 1788, Mozart escribió una carta a un rico comerciante vienés en la que le decía: «¿Cuándo podremos volver a tener un poco de música en vuestra casa? Acabo de escribir un nuevo trío.» Este fragmento ilustra un hecho frecuente entre las familias acomodadas de la burguesía, de la nobleza y no digamos de la aristocracia: se acostumbraba tocar y escuchar música en las casas, interpretada por unos pocos profesionales o aficionados (a veces alguno de los miembros de la familia) y dirigida a un selecto y reducido ambiente de conocedores.

 
Hoy día usamos la expresión música de cámara para definir este tipo de música que acabamos de describir, aun cuando se toque en un teatro con un aforo de 2.000 personas o más.


LA FAMILIA BACH



Casi tres siglos de música alemana están ligados al nombre de Bach. Desde mediados del siglo XVI hasta mediados del XIX, siete generaciones sucesivas de Bach hicieron de la música la razón de su vida y educaron a sus hijos en esta idea. La extraordinaria calidad musical de esta familia de músicos culminó de modo brillantísimo en las figuras de Johann Sebastian Bach, sin duda una de las más grandes personalidades de la historia de la música, y la de sus hijos Wilhelm Friedemann, Carl Philipp Emanuel, Johann Christoph Friedrich y Johann Christian.

La familia Bach era originaria de Turingia, región del centro de Alemania que tenía una intensa tradición musical y una rica vida artística que se vio favorecida por las pequeñas cortes nobiliarias.
 

El músico más antiguo de la familia del que tenemos noticia fue Veit Bach, nacido a mediados del siglo XVI. Su procedencia es incierta, pues si bien sabemos que se estableció como panadero en Wechmar (Turingia) después de haber ejercido su oficio en Hungría, se ignora si era natural de este último país o bien si había emigrado en cierto momento á él. Lo que sí es cierto es que Veit, a causa de su ardiente fe luterana, renunció a una situación ya consolidada en Hungría y se instaló en Turingia, donde podía encontrar seguridad para su religión.
 
Muchas generaciones sucesivas de Bach sentirían la misma atracción por esta parte de Alemania, estableciéndose en distintas poblaciones de Turingia, como Gotha, Arnstadt, Erfurt, Eisenach, etc. Veit Bach, muy aficionado a tocar el cistro, despertó en su hijo Johann la pasión por la música. Éste se dedicó profesionalmente a ella y proporcionó a sus hijos una esmerada educación musical. Generación tras generación, los Bach ocuparon cargos de Kantor o de Kapellmeister, destacaron como intérpretes de algunos instrumentos (especialmente los de teclado) e incluso varios de ellos fueron fabricantes de los mismos. El nombre de Bach pasó a ser, en Alemania Central, sinónimo de músico; era tradicional que al morir o retirarse un Bach, su puesto fuera ocupado por uno de sus descendientes.
 

EL BARROCO EN LA MÚSICA CLÁSICA

 
En terminología musical, la palabra Barroco se aplica a la música escrita durante el siglo XVII y primera mitad del XVIII. Un punto común une el arte sonoro de ambas centurias: el empleo de la técnica del bajo continuo. La música barroca, cuya denominación más culta es la de música de estilo concertante, cuenta con un genial prólogo protagonizado por Monteverdi y con un magnífico epílogo, tal vez irrepetible, encarnado en Johann Sebastian Bach. Los compositores barrocos sentaron las bases para el desarrollo de la música occidental de los últimos tres siglos.
 
Al abordar el estudio de este período musical, es conveniente alejarse ligeramente del campo de la música y extender la visión al resto de las artes. Sus características en relación con la etapa precedente, el Renacimiento, nos darán la clave de su trascendencia y significación.

El Barroco supuso el fin de la concepción artística del Renacimiento, basada en la perfección de la forma según los modelos clásicos. En consecuencia, a la claridad renacentista, el Barroco opuso claroscuros; a la sencillez en el trazo y en la línea, curvas abigarradas y superposición de elementos.

Frente al aspecto luminoso en superficie, el Barroco apostó por la profundidad. En este período las artes en general se amalgamaron a fin de constituir un todo sublime y grandioso, y las artes plásticas en particular establecieron una estética asentada en la ornamentación y en la búsqueda de la grandeza. La música, como es lógico, no escapó a estas tendencias y las tradujo a su lenguaje. Así, el Barroco musical nació al alternar los instrumentos con las voces sin orden determinado, en busca siempre del efecto artificioso de contraste mediante la alternancia de todos los efectos posibles (coros, solistas, madera y cuerda), constituyendo un todo suntuoso.
 

ARS NOVA

 
Cuando miramos, por ejemplo, una foto nuestra de hace algunos años, nos damos cuenta del tiempo transcurrido y solemos decir que los vestidos o el corte de pelo están «anticuados». La evolución y la moda siguen su curso y sólo con una perspectiva suficiente se consigue ver el camino andado. Eso es lo que sucedió a la mayoría de los músicos del siglo XIV al considerar la producción anterior al año 1300, a la que bautizaron como «arte antiguo» (Ars Antiqua).
 
El Ars Nova de Philippe de Vitry (quien, además de compositor y poeta, fue obispo de Meaux) es, en realidad, un tratado de notación musical que impulsó las novedades rítmicas características de este «arte nuevo».
 
Frente a ellas, se alzó el teórico Jacques de Liége con su monumental Speculum musicae en defensa del «arte antiguo» y en contra de la notación (y, por tanto, de los aspectos rítmicos) del Ars Nova. Esta obra, que consta de siete libros divididos en 521 capítulos, es el tratado enciclopédico más extenso que existe sobre teoría musical.
 
Las características más importantes de este período son de dos órdenes: en primer lugar, y desde un punto de vista técnico, se produjo la emancipación del metro usado en el Ars Antiqua y una utilización de valores de nota cada vez más pequeños; en segundo lugar, hubo un desplazamiento de la música, que hasta entonces había surgido de los centros religiosos, hacia el mundo profano.
 

ARS ANTIQUA


Llamamos Ars Antiqua al período de la historia de la música que engloba las obras compuestas durante los siglos XII y XIII.
 
La denominación Ars Antiqua tiene su origen en los teóricos del Ars Nova del siglo XIV, los cuales hablaban de la música de su tiempo contraponiéndola a la música anterior, o «arte antiguo», bien con elogios, bien despectivamente.

En general, daban al término Ars Antiqua un sentido peyorativo, con el que querían subrayar la diferencia entre los dos estilos y destacar, sobre todo, las innovaciones rítmicas que tuvieron lugar a lo largo del siglo XIV. Aquellos teóricos limitaban el Ars Antiqua a la segunda mitad del siglo XIII.

En sentido estricto, el término Ars Antiqua se aplica actualmente a la música francesa del siglo XIII. Pero en un sentido más amplio se emplea para designar también toda la producción polifónica anterior. Según esta concepción, este período histórico abarca dos etapas: una caracterizada por la polifonía compuesta en torno a la catedral parisina de Notre Dame desde 1160 hasta 1240, aproximadamente, y otra (el Ars Antiqua propiamente dicha) cuya actividad se extiende hasta principios del siglo XIV.