ARS NOVA

 
Cuando miramos, por ejemplo, una foto nuestra de hace algunos años, nos damos cuenta del tiempo transcurrido y solemos decir que los vestidos o el corte de pelo están «anticuados». La evolución y la moda siguen su curso y sólo con una perspectiva suficiente se consigue ver el camino andado. Eso es lo que sucedió a la mayoría de los músicos del siglo XIV al considerar la producción anterior al año 1300, a la que bautizaron como «arte antiguo» (Ars Antiqua).
 
El Ars Nova de Philippe de Vitry (quien, además de compositor y poeta, fue obispo de Meaux) es, en realidad, un tratado de notación musical que impulsó las novedades rítmicas características de este «arte nuevo».
 
Frente a ellas, se alzó el teórico Jacques de Liége con su monumental Speculum musicae en defensa del «arte antiguo» y en contra de la notación (y, por tanto, de los aspectos rítmicos) del Ars Nova. Esta obra, que consta de siete libros divididos en 521 capítulos, es el tratado enciclopédico más extenso que existe sobre teoría musical.
 
Las características más importantes de este período son de dos órdenes: en primer lugar, y desde un punto de vista técnico, se produjo la emancipación del metro usado en el Ars Antiqua y una utilización de valores de nota cada vez más pequeños; en segundo lugar, hubo un desplazamiento de la música, que hasta entonces había surgido de los centros religiosos, hacia el mundo profano.
 
Principales géneros musicales
 
El motete, al igual que en el período anterior, continuó siendo la forma musical más representativa. Su escritura, a tres o cuatro voces, es casi siempre isorrítmica, es decir, en ella aparece un patrón rítmico que va repitiéndose periódicamente a lo largo de toda la pieza.
 
Como ya sucedía en el siglo XIII, las diversas voces cantan simultáneamente textos diferentes, unos en francés, otros en latín. Los textos, casi siempre en francés, son de carácter amoroso o sociopolítico.
 
El segundo grupo de composiciones del Ars Nova lo constituyen todas aquellas formas de canción que contienen un refrán, a saber, la ballade, el rondeau y el virelai. Compuestas en general por una parte vocal muy ornamentada acompañada de dos partes instrumentales, estas piezas acostumbran ser sumamente cultivadas y aristocráticas.

Finalmente, se conserva también un importante repertorio de piezas polifónicas religiosas, basadas en los textos en latín del Ordinario de la misa, compuesto por sus partes invariables (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei).

El «Roman de Fauvel»
 
Este poema, del escritor francés Gervais du Bus, es la primera obra que suele considerarse como perteneciente al Ars Nova, aunque contiene todavía rasgos propios del Ars Antiqua. La narración explica las cuitas de Fauvel, caballo erigido en símbolo del mal, cuya obsesión es poblar el mundo entero con su descendencia. Aparte de su valor literario y satírico, esta obra contiene gran cantidad de piezas musicales mezcladas con el diálogo, algunas de las cuales son de Philippe de Vitry.

Guillaume de Machaut Machaut (h. 1300-1377) es, sin duda, el más importante compositor del Ars Nova y una de las figuras cumbre de la historia de la música. El hecho de que varias obras suyas estén copiadas en manuscritos de distintos países europeos demuestra la admiración que ya sentían por él sus contemporáneos. Machaut fue también un notable poeta, al que se considera el último creador de música y poesía como un todo; después de él, músicos y poetas siguieron sus caminos por separado. En la biografía de Machaut, la realidad se mezcla con la fantasía y la leyenda. En una de sus obras, por ejemplo, se narra la aventura amorosa entre un poeta maduro (el propio Machaut) y una bella joven de alto rango. En el intercambio epistolar que se produce, algunos poemas llevar también música.
 
Machaut cultivó todos los géneros representativos de Ars Nova. Entre sus obras cabe seña lar su Misa de Nostre Dame, a cuatro voces, en la que empleó la técnica de isorrítmo. Esta misa es la primera compuesta como una unidad musical; hasta entonces, las diversas partes del  Ordinario se habían escrito habitualmente por separado.
 
A pesar de que Machaut debe gran parte de su fama a la Misa de Nostre Dame, señalaremos que la mayor parte de su producción está dedicada a temas no religiosos, que siguen la tradición del amor cortés y la tendencia de la época hacia manifestaciones profanas de todo tipo (didácticas, alegóricas, amorosas).

El «Trecento»
 
El «Trecento» musical italiano recibe a veces también el nombre de Ars Nova, cuando en rigor este último término sólo debe aplicarse al siglo XIV francés.
 
El Trecento italiano presenta características particulares, por ejemplo, en el desarrollo de ciertos tipos de notación propios. Sus géneros principales son la ballata (que se corresponde con el virelai francés) y el madrigal (composición idílica y descriptiva en que las estrofas tienen la misma melodía y finalizan con un ritornello).
 
Los compositores italianos más destacados de este período son Gherardello da Firenze y, sobre todo, Francesco Landini, quien, a pesar de haber quedado ciego a una edad temprana a causa de la viruela, alcanzó notoriedad por su virtuosismo en el órgano portátil y como ganador en concursos poéticos.
 
Al decir de sus contemporáneos, «sus canciones hacían que los corazones de los oyentes reventasen fuera de sus pechos».




 


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