ARS ANTIQUA


Llamamos Ars Antiqua al período de la historia de la música que engloba las obras compuestas durante los siglos XII y XIII.
 
La denominación Ars Antiqua tiene su origen en los teóricos del Ars Nova del siglo XIV, los cuales hablaban de la música de su tiempo contraponiéndola a la música anterior, o «arte antiguo», bien con elogios, bien despectivamente.

En general, daban al término Ars Antiqua un sentido peyorativo, con el que querían subrayar la diferencia entre los dos estilos y destacar, sobre todo, las innovaciones rítmicas que tuvieron lugar a lo largo del siglo XIV. Aquellos teóricos limitaban el Ars Antiqua a la segunda mitad del siglo XIII.

En sentido estricto, el término Ars Antiqua se aplica actualmente a la música francesa del siglo XIII. Pero en un sentido más amplio se emplea para designar también toda la producción polifónica anterior. Según esta concepción, este período histórico abarca dos etapas: una caracterizada por la polifonía compuesta en torno a la catedral parisina de Notre Dame desde 1160 hasta 1240, aproximadamente, y otra (el Ars Antiqua propiamente dicha) cuya actividad se extiende hasta principios del siglo XIV.


Primeros compositores conocidos

Si, hasta entonces, la música se había conservado anónima, de esta época conocemos los nombres de algunos compositores, como Leoninus y Perotinus (en francés, Léonin y Pérotin) pertenecientes a la escuela de Notre Dame. Ambos son autores del Magnus liber organi, conjunto de piezas polifónicas que han sido comparadas a menudo con las osadas líneas arquitectónicas de las catedrales góticas construidas en la misma época. Estas composiciones, llamadas organa (forma plural de organum), consisten en una melodía, sacada del repertorio litúrgico, que se canta contra línea musical muy elaborada. Perotinus, sucesor de Leoninus, escribió obras de hasta cuatro voces, altamente decorativas en cada una de sus partes y muy revolucionarias en su tiempo: Son los organa «Viderunt» y Sederunt».


El nacimiento del motete

Sucesor al parecer, del organum, el motete es la forma musical más importante del Ars Antiqua. En sus inicios este estilo de composición musical, parece haberse originado con la adicción de palabras (en francés mots, de ahí «motete») en las elaboradas melodias del organum, mientras que la voz más grave (llamada «tenor») conservó junto con su texto latino primitivo un movimiento más lento.

Si oímos un motete del siglo XIII, la característica que más nos sorprenderá será la simultaneidad de dos o más textos diferentes. En un principio, los motetes fueron escritos en latín y su uso era solamente religioso. Más tarde surgió el motete bilingüe: al tiempo que se conservaba el texto latino era la melodía más grave de la composición (en aquella época era el tenor), se empezó a usar la lengua francesa en alguna de las voces superiores.

Otros géneros

Aunque la denominación Ars Antiqua se limita a la polifonía, recordemos que el siglo mil fue también la época de los trovadores, de la música de baile,  del teatro cantado y, naturalmente, del canto gregoriano, el cual seguía teniendo una parte importantísima en la vida litúrgica e incluso en la social (procesiones, rogativas, etc.).

Debe además tenerse en cuenta que la composición de música polifónica se realizaba horizontalmente, es decir, que sobre una melodía ya compuesta se colocaba otra, y así sucesivamente hasta llenar el número de voces o partes que el compositor deseaba. Por tanto una parte sacada de una obra polifónica podía cantarse separadamente y, por el contrario, una bella melodía podía servir de base para su posterior conversión en un complicado motete.

Esta capacidad de la música medieval para permanecer «abierta», junto con la posibilidad de los instrumentos de unirse a las voces (toda vez que la instrumentación de una obra no se escribía) y la importancia que el músico concedía a la improvisación, otorgaba a cada interpretación una creatividad y una originalidad acusadas. Un ejemplo ilustre lo encontramos en el trovero francés Adam de la Halle, que fue uno de los pocos compositores del siglo XIII que aplicaron formas polifónicas a géneros profanos, como la ballade, el rondeau y el virelai, y que escribió, además, la célebre obra dramática Le Jeu de Robin et Marion, considerada por algunos como la «primera ópera cómica».

Para una audición correcta

Imaginemos por un momento la extrema dificultad de una audición polifónica y, por demás, bilingüe. Quizá por ello, las melodías más graves del motete llegaron a ser interpretadas por instrumentos, con lo que las voces sólo debían cantar la melodía aguda (es decir, que el resultado final para el oyente era una voz con acompañamiento instrumental).

En las grabaciones actuales de Ars Antiqua, podemos observar las diversas etapas por las que discurrió el motete primitivo, y cómo se fueron incluyendo sentimientos profanos en los textos de la música medieval, que hasta entonces había girado casi exclusivamente en torno a la liturgia. Ello no significa que no existiese una música popular, pero, al haberse conservado ésta oralmente, no ha sobrevivido como la música culta. Así mismo, también podemos comprobar si las voces y los instrumentos oídos simultáneamente forman sonidos consonantes o disonantes para nuestros oídos actuales, es decir, si nos resultan agradables o, por el contrario, los oímos con reparos.

La evolución de la audición armónica es una de las características más típicamente occidentales en la historia de la música. En realidad, todos estamos invitados a oír estas antiguas armonías con un oído renovado.




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