ATAULFO ARGENTA


- Castro Urdiales, 19 de noviembre de 1913.

- Madrid, 21 de enero de 1958.

Ataulfo Argenta fue, sin duda alguna, el mas popular director de orquesta español de mediados del siglo XX y el que obtuvo mayores elogios internacionales.
 
Extravertido y profundamente mediterráneo, sabia conferir, no obstante, a las obras que interpretaba una contención racional y un rigor estilístico reveladores de su formación alemana. Su prematura muerte, cuando solo tenia 45 años, dejo inconclusa una carrera que no había alcanzado aún su punto culminante.

Argenta fue un músico de esmerada formación; estudió piano en el Conservatorio de Madrid desde los trece años y, tras obtener el premio Kristina Nilsson, se trasladó a Bélgica para continuar y ampliar sus conocimientos.
 
Fue también un aventajado estudiante de violín y trabajó incesantemente en el campo de la teoría musical. Los años de formación en Bélgica, y más tarde en Alemania, donde fue alumno del prestigioso compositor y director de orquesta Carl Schuricht, resultaron decisivos en la consolidación de su personalidad musical. Cuando contaba poco mas de veinte años, ganó por concurso de oposición el cargo de profesor en el Conservatorio de la ciudad alemana de Kassel.
 
Durante la guerra civil española, Argenta permaneció fuera de su país, pero en 1939, al estallar la Segunda Guerra Mundial, se instala en Madrid. En esta ciudad obtuvo la plaza de piano, celesta y timbres en la Orquesta Nacional de España, aunque a partir de 1944 se dedicó casi exclusivamente a la dirección orquestal. Ese mismo año fundó la Orquesta de Cámara de Madrid y en 1945 fue designado director de la Orquesta Nacional, cargo cuya titularidad le fue confirmada en 1947.
 
El prestigio de Argenta creció de manera constante, tanto en el ámbito español como en los ambientes musicales europeos. Fue invitado por la Sociedad de Conciertos de París y estuvo al frente de las mejores orquestas de Europa, entre ellas la Orquesta Nacional Francesa y la Sinfónica de Londres. Con este grupo orquestal, dirigiendo al pianista José Iturbi, obtuvo en 1948 un éxito clamoroso en la capital inglesa.
 
Su personalidad musical, fortalecida con el paso del tiempo, fue definiendo un estilo y un repertorio: se especializó en compositores españoles, aunque por lo general no olvidó en sus programas la introducción de obras de autores contemporáneos, incluso vanguardistas.
 
Todos sus colegas elogiaron su trabajo; Ernest Ansermet, por ejemplo, llegó a considerarlo como el más indicado para sucederle al frente de la Orquesta de la Suisse Romande.
 
En vida, Argenta fue aclamado como una auténtica estrella, como el protagonista de todos los espectáculos que dirigía. Se ha dicho ya que su fama trascendió fronteras, pero obviamente fue España el escenario de sus mayores triunfos, donde destaco como uno de los escasos músicos de talento preocupados por dignificar y difundir la zarzuela; en este terreno ha legado a la posteridad una producción discográfica de notable valor.
 
Sus versiones de los títulos más celebres del genero zarzuelero son excepcionales, por el sutil equilibrio conseguido entre la gracia popular y el profundo respeto por la seriedad musical.

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