MÚSICA DEL EGIPTO ANTIGUO


No cabe ninguna duda respecto a la importancia del arte musical en la civilización egipcia, que tan prematuramente alcanzó un alto nivel sociocultural. Su música, que, a juzgar por los más antiguos restos exhumados, se presentó en la historia hacia el cuarto milenio anterior a nuestra era, llegó a ser un arte sumamente elaborado y complejo, muy avanzado en relación a otras civilizaciones de edad semejante.

La principal dificultad que han hallado los historiadores para conocer en  que consistió el arte musical del antiguo Egipto estriba en la inexistencia de textos explicativos de su naturaleza, por el cual todas las conclusiones que se han realizado provienen de especulaciones basadas en los vestigios arqueológicos que han sido encontrados, entre los que destacan por su cantidad e interés los de instrumentos musicales y las representaciones gráficas de éstos.

El periodo predinástico


El dato más antiguo del que disponemos, una representación de una danzarina, data del año 4800 a. J.C. Ello da idea de lo prematura que fue la presencia de la música en la civilización egipcia, puesto que hablamos prácticamente del período neolítico.

En el cuarto milenio antes de Cristo Egipto  debió de entrar en contacto con la también avanzada civilización mesopotámica, como así lo prueba la coincidencia de instrumentos comunes en ambas sociedades. Cabe destacar un rasgo importante de la civilización egipcia que repercutió en su producción instrumental. El antiguo Egipto era una sociedad fundamentalmente agrícola, por lo que sus instrumentos musicales tuvieron, en un principio, una finalidad práctica. Se cree que durante las faenas agrícolas se empleaba un instrumento consistente en dos palos de madera que se hacían chocar entre sí, cuyo cometido era el de ahuyentar las plagas de langosta, además de representar un acto ritual al acompañar las danzas que eran interpretadas para impetrar la fertilidad de los campos.

La primera representación de un instrumento musical egipcio ha sido hallada en una placa de esquisto esculpido del año 3500 a.C., en los alborees del Imperio Antiguo, en la que figuran unas danzarinas tocando el seba, instrumento semejante a la flauta, que consistía en un tubo abierto por ambos lados y que medía entre 25 centímetros y un metro.

El imperio Antiguo


De este período data un instrumento de percusión de gran importancia, que habría de sustituir a las varas de madera en los ritos agrícolas y religiosos: el sistro (sakhm), consistente en una lámina de metal en forma de herradura, entre cuyos brazos se disponían unas varillas así mismo metálicas que producían el sonido. Junto con el sistro, arpa (baïnit) fue un atributo tradicional de Egipto, el único instrumento de cuerda en verdad autóctono, que apareció hacia el año 2600.

Especialmente antiguo es el origen de los crótalos (maïnit), que se usaban con preferencia en celebraciones religiosas. En los años de transición entre los Imperios Antiguo y Medio se empezó a tocar un instrumento de doble boquilla, llamado met, considerado un antecedente del clarinete, el cual era de caña y contaba con dos tubos paralelos con lengüeta que sonaban al unísono.

El Imperio Medio


 La ceremonias religiosas, importantes en el período anterior, presentaron en el Imperio Medio una gran sofisticación de ritos, formas e instrumentos. Según parece, en dichas ceremonias se prestaba especial atención al canto de los sacerdotes, debido a la importancia que se concedía a la voz - considerada el instrumento más adecuado para llegar a los dioses. El canto se acompañaba a menudo con instrumentos como el citado sistro, cuyo sonido tintineante era denominado por los egipcios sehem, que significaba "fuerza", puesto que reforzaba los efectos del canto en su llamada a los dioses. Solían acompañar también el rito los crótalos y, en ocasiones, los tambores (ser), que podían estar fabricados de madera o barro cocido. Posteriormente fueron empleados el arpa, la flauta y el doble clarinete para las celebraciones religiosas, aunque también gozaron de importancia en otras manifestaciones musicales.

En música profana se crearon conjuntos de algunos de estos instrumentos, que ejecutaban sus respectivas partes musicales al unísono. En las grandes paradas y en las maniobras militares se tocaba una trompeta corta llamada sneb, la cual obtuvo un gran desarrollo a fines del Imperio Medio con el auge de las campañas militares que enfrentaron a Egipto con sus vecinos sirios y con las tribus nómadas que lograron por fin entrar en el Imperio. Parece que dichas tribus, probablemente hebreas, introdujeron una serie de nuevos instrumentos, algunos de ellos ya existentes en Egipto en una forma más rudimentaria (tambores, crótalos) y otros inéditos, como la lira (knr), antecedente de la lira griega, que se tocaba mediante un plectro o con una púa.

El Imperio Nuevo


Siguiendo la tradición guerrera e imperialista de los monarcas precedentes, los primeros faraones del Imperio Nuevo extendieron sus dominios en todas las direcciones, pero con especial preferencia hacia Oriente, llegando a entrar en contacto con la civilización mesopotámica. Sin embargo, sin embargo como ha sucedido en multitud de ocasiones a lo largo de la historia, los invasores no ejercieron de civilizadores del pueblo sometido, sino que fue éste quien legó al opresor una gran cantidad de conocimientos, muchos de ellos musicales. Las innovaciones venidas de Oriente se apreciaron en muchos campos, pero sobre todo en la danza, en la música profana y en el terreno instrumental. Por lo que respecta a la danza, las nuevas bailarinas enviadas por la colonizada Siria revelaron un nuevo estilo de baile, con el consiguiente desarrollo de éste y de la música que lo acompañaba, de temática profana en contraposición a la canción tradicional autóctona, de carácter más trascendental.

En el ámbito instrumental se registró la aparición de un oboe doble, cuya nomenclatura original desconocemos; este instrumento sustituyó pronto al antiguo clarinete doble y a la flauta, que, aunque no llegaron a desaparecer, se vieron relegados a un segundo plano. El oboe doble introducía un sistema de acompañamiento inédito hasta el momento, consistente en una nota fija emitida por uno de los tubos; el otro tubo interpretaba la melodía.

Las arpas experimentaron desde su origen una constante evolución. Así, en el Imperio Nuevo encontramos ya arpas de caja armónica alta, con doce cuerdas como mínimo, y una altura de casi dos metros.

Se ha especulado mucho sobre el tipo de escalas que debían de usar los antiguos músicos egipcios. También se ha intentado averiguar qué notas emitían las flautas exhumadas, pero no se ha llegado a ninguna conclusión satisfactoria. pues, según la boquilla utilizada, se producen escalas distintas. Parece probable que los egipcios conocieran los intervalos de cuarta, quinta y octava, pero de nuevo la falta de indicios hace poner en duda cualquier suposición que se haga al respecto.

Lo que está fuera de toda discusión es la importancia de la música en la sociedad egipcia, lo avanzado de su arte musical y de sus formas y estilos, sin los cuales no se podría hablar de tal cantidad y variedad de instrumentos.

 

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