¿QUE ES UN ARIA?


La unión del canto con la poesía, sobre todo a partir del siglo XVII, llevó a los compositores a crear una forma musical que gozara de una gran intensidad emotiva. Con el tiempo esta forma llegó a tener también carácter únicamente instrumental, pero las arias vocales fueron siempre las más celebradas por el público. De ahí que muchas Operas sean conocidas hoy en día precisamente por sus arias.

El origen de la palabra aria como vocablo estrictamente musical se puede establecer en el siglo XV, derivándolo de la aplicación de este término a ciertas poesías (llamadas «poesías per música) que eran cantadas de modo improvisado utilizando melodías populares.
 
A principios del siglo XVI el termino aria pasó a señalar un tipo específico de canción, generalmente aquella que desarrolla las distintas estrofas de un poema bajo una misma melodía.
 
En la primera mitad del siglo XVII todavía no existía una plena conciencia del aria como pieza destinada a una voz o instrumento determinado, sino que mas bien se la concebía como una monodia con acompañamiento instrumental, sin conceder aun verdadera importancia a la parte solista. Pero con la aparición de las primeras óperas y dramas cantados, el aria se fue convirtiendo en una importante pieza de expresión lírica.
 
Este hecho condujo a la transformación de su estructura binaria simple (A-A' o A-B) en otra de carácter tripartito, embrión de lo que se denominaría mas tarde "aria da capo". En esta época surgieron también las primeras colecciones de melodías para voz y acompañamiento (generalmente de laud o de otras voces). Estas arias eran intercaladas en los ballets entre otras piezas exclusivamente instrumentales.
 
En la segunda mitad del siglo XVII, los maestros de canto (Lambert, La Barre, etc.) introdujeron una segunda parte con variaciones o «dobles» a la estructura inicial del aria, con el fin de despertar un mayor interés en el espectador. Así aparecieron ya arias tal y como las conocemos en la actualidad en operas como "L'incoronazione di Poppea" de Monteverdi, o "Serse", de Cavalli, además de otros tipos de aria que culminarían con la total expansión del aria da capo, debida en gran parte a Alessandro Scarlatti. La ubicación de un aria dentro de una obra variaba según el autor. En música religiosa el aria se empleaba como nexo de unión entre recitativos.
 
El siglo XVIII se caracterizó por la adopción del aria da capo como la forma más estable en la Opera, pues era la que en mayor medida complacía al público de la época, a pesar de que empleándola se restaba fuerza al contenido del texto. Esto era debido, en gran parte, al desmesurado uso que se hacía de la ornamentación. Sin embargo, se crearon nuevas formas, que, aún siguiendo el mismo esquema, se diferenciaban en el motivo expresivo.

Con ellas se desarrolló un sistema clasificativo en función de la técnica del cantante (arias de bravura, de portamento, etc.), el momento escénico (arias de lamento, de sonno, etc.) y la carga expresiva (arias de mezzo carattere, agitate, etc.).
 
A partir de la segunda mitad del siglo XVIII las arias fueron adquiriendo estructura más libre, menos sujeta a rígidos esquemas. Esto se hizo patente sobre todo en la Opera buffa, en la que se alternaban ariosos y recitativos, ampliamente difundida por Gluck, Piccinni, Cimarosa, Galuppi y, especialmente, por Mozart.

En la primera mitad del siglo XIX empezó a hacerse un gran uso de las formas que permitían un contraste expresivo en la acción, como la cavatina, utilizada en múltiples ocasiones por Rossini, Verdi, etc. Pero a partir de 1840 el aria comenzó a sufrir notables cambios gracias al nuevo concepto ideado por Wagner, que fusionó el aria con el recitativo, sumergiéndolos en una especie de arioso continuo declamado. Esta modalidad fue desarrollada por varios compositores del siglo XX. Entre ellos cabe destacar a Debussy y, concretamente, su ópera Pelleas et Melisande.

Con Stravinski, Richard Strauss y, más tarde, con las nuevas escuelas contemporáneas, se produjo una vuelta a los esquemas tradicionales del aria. La evolución del aria instrumental se desarrolló en cierto modo de forma paralela a la del aria vocal de variación estrófica, constituyendo por si sola una forma musical más.

Formas relacionadas con el aria


Arioso.

Parte comprendida entre un recitativo de carácter lírico y el aria propiamente dicha, aunque no guarda relación temática con esta. Apareció por primera vez en la ópera veneciana con Monteverdi y Cavalli con el fin de romper la monotonía creada por un largo recitativo. Se entiende también por arioso una pieza de cortas dimensiones dividida en dos movimientos, siendo el segundo de ellos más rápido que el primero. Se emplea así mismo para indicar un movimiento musical sostenido y expresivo.

Arietta.

Pequeña aria intercalada entre los diálogos hablados de las operetas u Operas de carácter ligero. Fue muy usada en el siglo XVIII.

Aire.

Término relacionado con la evolución del aria, aunque independiente de esta, que tiene varias acepciones: indica la velocidad o tempo de ejecución de un movimiento musical, sea vocal o instrumental; pone de relieve el carácter popular de los cantares propios de cada región; determina el estilo de una danza (aire de bolero, de czarda, aires graciosos, etc.), pero no un tipo especifico de baile.

Ayre.

Variante del aire que se aplica las piezas compuestas por la escuela inglesa isabelina del siglo XVI (Dowland, Morley, etc.).

Tipos de arias


Di Concerto, Da capo, D'imitazione, Di bravura, Fugata, Cantabile,  Parlante o declamada, Buffa,  Francese y Cavatina.


 

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