GUSTAV HOLST


- Cheltenham, 21 de septiembre de 1874.
- Londres. 25 de mayo de 1934.

Holst se halla entre los compositores ingleses más importantes del primer tercio del siglo xx. Influido en sus primeras creaciones por Wagner, fue transformando su estilo hasta adquirir un tono plenamente personal en el que mucho tuvieron que ver la música popular, que descubrió gracias a Vaughan Williams, y la filosofía hindú. Su obra más conocida, Los planetas, dotada de una brillante orquestación, fue fruto de su gran interés por la astrología.

Gustav Holst perteneció a una familia de larga tradición musical. Su bisabuelo, Matthias von Holst (1767-1854), compuso pequeñas piezas para piano y fue arpista en la corte imperial rusa. A principios del siglo XIX emigró a Inglaterra, donde nacerían y vivirían sus descendientes.
 
Holst recibió las primeras lecciones música de su padre, organista y maestro de capilla en la iglesia de Todos los Santos, en Cheltenham. Cuando éste observó los progresos de Gustav, le animó a componer pequeñas obras y quiso hacer de él un gran concertista de piano; pero su deseo se vio truncado debido a los sucesivos ataques de neuritis que sufría su hijo en el brazo derecho, a causa de los cuales éste tendría que adoptar el trombón como instrumento.
 
La primera experiencia de Holst como director data de 1891, cuando estuvo al frente de unos coros de una población cercana a Cheltenham. Por esa época el joven músico había leído a el tratado de instrumentación de Berlioz, que influiría de una manera decisiva en su futuro como orquestador de talento. Dos años más tarde, tras pasar unos meses en Oxford aprendiendo contrapunto, ingresó en el Royal College of Music de Londres, donde estudió composición bajo la dirección de Charles Stanford. En esta institución entabló amistad con Vaughan Williams, quien le descubriría un mundo hasta ese momento desconocido para él: la música folklórica.

Durante sus años de estudiante fue invitado a dirigir el Hammersmith Socialist Choir en casa de William Morris, y allí conoció a la que sería su esposa, la joven soprano Isobel Harrison. En aquel ambiente empezó a interesarse por la filosofía y la literatura hindúes. Como resultado de sus lecciones de sánscrito compuso diferentes obras de inspiración oriental, entre las cuales destacan los Himnos corales del Rig Veda y la ópera de cámara Sáuitri.
 
Cuando abandonó el Royal College of Music, en 1898, se incorporó como trombón y director de coro en la Carl Rosa Opera Company, y más tarde entró a formar parte de la sección de metal de la Orquesta Escocesa de Glasgow. Su trabajo en esta formación sinfónica le sirvió para adquirir conocimientos prácticos de orquestación.
 
En 1903, al ingresar como profesor de música en la James Allen's Girl's School de Dulwich, dejó su plaza en la Orquesta Escocesa. Dos años más tarde fue nombrado director musical de la escuela femenina de St. Paul, en Hammersmith, cargo que conservó hasta su muerte.
 
Holst dedicó gran parte de su vida a la docencia; fue también profesor de música en el Morley College de Londres, una institución que promovía los estudios superiores de personas pertenecientes a la clase obrera, en el Royal College of Music, donde años antes él había estudiado, y en el University College de Reading. Se reservaba los fines de semana y las vacaciones para componer, por lo que la creación de sus obras resultaba lenta; tal es el caso de The planets (Los planetas), compuesta en el curso de dos años (1914-1916).
 
Durante la Primera Guerra Mundial tuvo gran interés en servir en el ejército, pero su edad y la afección que padecía en el brazo se lo impidieron. Sin embargo, a finales de la contienda se trasladó a Salónica y Constantinopla, por encargo de la Young Men Christian Association, para organizar actividades musicales para los soldados. A su vuelta a Inglaterra empezaba a ser conocida en el país su obra Los planetas, gracias a la cual se haría más tarde célebre.
 
Su mejor época como compositor se sitúa al final de su vida, entre 1927 y 1933. Fue ésta, a la vez, una época dura, ya que sus manuscritos eran rechazados por los editores y la crítica se mostraba indiferente y hostil ante su obra.
 
Durante la segunda visita del músico a Estados Unidos, en 1932, con objeto de dar unas conferencias en la Universidad de Harvard, se le declaró una úlcera duodenal de la que dos años más tarde decidió operarse. Falleció poco después de la intervención quirúrgica.
 
Holst empezó a componer sus obras importantes en plena madurez. Sus primeras composiciones, de las que después renegaría, están muy influidas por la música de Wagner, influencia que tardaría mucho en desaparecer.
 
Exploró nuevos caminos musicales inspirados en la mitología hindú y las canciones populares. La primera obra que comenzó a manifestar un estilo propio fue la ya citada Sávitr (1908), una ópera de cámara basada en un relato del Mahábhárata, cuyo libreto escribió él mismo.
 
Su obra más popular, Los planetas, es una gran pieza sinfónica de brillante orquestación dividida en siete movimientos, uno para cada planeta.
 
Dejó numerosas composiciones corales, algunas de ellas para orquesta, que a menudo escribía para sus alumnos. Destacan los Coral Hymns from the Rig Veda (Himnos corales del Rig Veda, 1908-10); The Hymn of Jesús (El himno de Jesús, 1917), para dos coros, un semicoro femenino y orquesta, y la First Choral Symphony (1923-24), primer y único intento de Holst de componer una sinfonía de grandes proporciones.
 
Compuso ocho óperas, entre ellas algunas de cámara e infantiles, de las cuales sólo suelen representarse Sávitri y The perfect fool (El tonto perfecto). Fue también autor de un número reducido de obras de música de cámara y de canciones con acompañamiento de piano.





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