HEINRICH SCHÜTZ


- Kóstritz (hoy Bad Köstritz), cr Gera, octubre de 1585;
- Dresde, 6 de noviembre de 1672).
 
Compositor alemán. Figura principal de la música alemana del siglo XVII, fue productivo en prácticamente todos los géneros compositivos excepto la música para instrumentos solos. Su música secular es importante; no obstante, su reputación como el primer compositor alemán de verdadera talla internacional descansa en su abundante producción de música vocal sacra.
 
Junto con Michael Praetorius y sus contemporáneos inmediatos, Schein y Scheidt, desempeñó un papel crucial en la introducción de los nuevos estilos italianos del período a su tierra natal y sentó gran parte del impulso inicial del período barroco en Alemania.
 
En 1598, cuando Schütz contaba apenas con 13 años de edad, el conde Moritz de Hessen-Kassel visitó su posada familiar y, cautivado con la voz del niño, lo contrató como niño cantor de su capilla y le proporcionó los medios para su educación en el Gymnasium de Kassel. Más adelante en 1609, cuando Schütz se encontraba estudiando leyes en la Universidad de Marburgo, una nueva intervención del conde le permitió iniciar un importante período formativo con Giovanni Gabrieli en Venecia. A su regreso en 1613 retomó su puesto anterior en Kassel y fue nombrado organista segundo con un salario modesto.
 
Poco tiempo después, durante una visita a Dresde con su patrono, sus capacidades musicales llamaron la atención del elector Johann Georg I de Sajonia quien, al cabo de largas disputas con el conde, logró adquirir sus servicios de manera permanente, designándolo más adelante como Kapellmeister principal de su capilla real, puesto que ocupó por el resto de su vida profesional.

En 1619 Schütz desposó a Magdalena Wildeck, quien murió apenas seis años después dejando dos hijas que el compositor confió a la abuela materna de las niñas. Poco después regresó a Venecia donde aprendió, posiblemente de Monteverdi en persona, las nuevas técnicas compositivas que se habían desarrollado allí desde su primera visita. A su regreso llegó acompañado por Francesco Castelli, violinista de Mantua con cuyas habilidades pensaba revitalizar la obra de la capilla de Dresde; pero sus planes, igual que los de muchos músicos alemanes de la época, sufrieron constantes tropiezos a causa de la Guerra de los Treinta Años.
 
En 1633 y 1642, Schütz hizo dos largas visitas a Copenhague para proporcionar la música (hoy perdida) para los grandes eventos teatrales celebrados en la ciudad con motivo de dos bodas reales.
 
Durante sus años finales regresó a Weissenfels en retiro parcial, pero finalmente volvió a Dresde, donde la muerte lo sorprendió el 6 de noviembre de 1672 y recibió unos funerales colmados de honores en el pórtico de acceso a la Frauenkirche.
 
La mayor parte de la obra de Schütz está contenida en 13 colecciones impresas publicadas a lo largo de su vida bajo supervisión personal. La colección primera es un volumen con 19 madrigales italianos compuestos en 1611 al término de sus estudios en Venecia con Gabrieli. El atrevido estilo armónico y la escritura vocal dramática de estas piezas denotan inequívocamente las técnicas de Monteverdi en sus libros de madrigales tercero y cuarto.
 
Las otras colecciones consisten en música sacra y ofrecen ejemplos de todas las formas compositivas principales del periodo. Los textos provienen en su mayor parte de la Biblia luterana; la lengua latina, aunque era común entonces, aparece exclusivamente en dos de las colecciones mayores, Cantiones sacrae (1625) y el primer volumen de Symphoniae sacrae (1629).
 
La influencia de Gabrieli es evidente en Psalmen Davids (1619), una serie de 26 versiones policorales de salmos alemanes con voces e instrumentos a la manera monumental veneciana. Esta exuberante dotación fue usada nuevamente en sólo una colección posterior, el tercer volumen de Symphoniae sacrae (1650) donde la escritura dramática vocal e instrumental realza relatos bíblicos muy conocidos como la parábola del tributo monetario y la conversión de san Pablo en su camino a Damasco.
 
Explora la polifonía coral (con continuo opcional) en Cantiones sacrae (1625) cuyos textos latinos, muchos de carácter místico, reciben un profundo tratamiento expresionista.
 
Un volumen paralelo de 1648, Geistliche Chormusic, contiene 29 motetes alemanes (a cinco, seis y siete voces) en los que Schütz demuestra de manera impactante su diestro manejo de las técnicas contrapuntísticas antiguas introducidas a la corriente central de la música alemana por los discípulos de Lassus. Gran parte del intenso carácter alemán de esta música, particularmente luterano, derivó de la relación íntima entre el estilo musical, los ritmos y las cadencias e inflexiones de la lengua alemana. En el prólogo Schütz hace hincapié en que los compositores alemanes jóvenes deben adquirir una base sólida dentro del contrapunto vocal puro antes de emprender la composición de estilos más modernos con continuo.
 
Un interés particular se asocia con Musikalische Exequien, su mayor obra fúnebre compuesta en 1636 para las exequias mortuorias del príncipe Heinrich Posthumus de Reuss. La obra consta de tres secciones: una elaborada misa de difuntos para voces solistas y coro, basada en los textos de las escrituras y los corales elegidos por el príncipe para su epitafio; un motete a doble coro con versos del Salmo 73 para la oración fúnebre y una viva yuxtaposición del Nunc dimatis cantada por un coro "a un lado del órgano", y "Benditos sean los muertos" y otros textos bíblicos entonados "a la distancia" por un segundo coro a tres voces que simboliza "ángeles acompañando el alma del difunto".
 
Las monodias y obras concertantes cortas están representadas por dos colecciones de Kleine geistliche Konzerte (1636, 1639) y por los dos primeros volúmenes de Symphoniae sacrae (1629, 1647). Los modestos requisitos de interpretación de los conciertos sacros quizá reflejan las restricciones impuestas por la guerra en Dresde, pero es igualmente probable que la exploración de este género en miniatura fuera producto del sólido progreso que el género alcanzara en Europa desde la época de Viadana. Las Symphoniae sacrae, como el título sugiere, despliegan recursos instrumentales más ricos y mayor diversidad de instrumentación.
 
En la segunda colección Schütz rindió su más profundo homenaje a Monteverdi al rendir un tributo al compositor en el prólogo, adoptar el estile concitato y, lo que fue verdaderamente impactante, al basar una de sus puestas en música (Es steh Gott auf swv 356) en dos de sus madrigales italianos.
 
Sólo una de las "historiae" de Schütz (retratos musicales de narraciones bíblicas dramáticas) fue publicada completa en vida del compositor, la Historia de la Resurrección (1623), bella versión de un texto de Pascua recopilado de los cuatro evangelios.
 
La Historia de Navidad (1664), la más abiertamente popular en estilo de todas sus obras, inicialmente se publicó incompleta con sólo la parte del Evangelista; relacionada con las Siete últimas palabras en la cruz (c. 1645) y las pasiones según san Mateo, san Lucas y san Juan (c. 1664-1666), la obra ha sido parcialmente reconstruida en tiempos recientes a partir de fuentes manuscritas.
 
En estas últimas obras y otras como la pieza litúrgica Zwöllf geistliche Gesänge (1657) y su "canto del cisne", versión extensa del Salmo 119 para coro doble (1671), los cambios experimentados en el lenguaje musical del compositor a lo largo de su larga vida profesional son evidentes.
 
La audaz armonía y el atrevido expresionismo de sus años tempranos habían cedido paso a un nuevo carácter moderado y tendente a la objetividad y la tranquilidad filosófica, revelando formas de pensamiento comparables a las de Bach y Beethoven en sus últimos periodos creativos.

 


 

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