HOMOFONÍA


La homofonía es un sinónimo de monofonía, de incalculable importancia dentro de la historia de la música occidental, en particular durante la Edad Media, período en que desempeñó un importante papel como artífice, desde el punto de vista técnico, de las canciones de trovadores, troveros y minnesánger.
 
Una ilustrativa definición de homofonía nos la proporciona el canto gregoriano, cuya austera y sobria interpretación la llevan a cabo las distintas voces que lo componen alrededor de una sola línea melódica, siendo ésta cantada una o dos octavas más alta o bien al unísono.
 
Permaneció en vigor este concepto de construcción musical hasta bien entrado el siglo XVII, cuando ya la polifonía había sobrepasado desde hacía cuatro siglos la sencillez homofónica.
 
En algunos países se equipara, dentro del estudio y análisis armónico, al fenómeno denominado enarmonía, la cual consiste en la escritura distinta de sonidos idénticos.

El desarrollo de la homofonía como elemento de interpretación y elaboración melódica comenzó a cobrar importancia tras la caída del Imperio Romano (476), pues durante la dominación latina, esta forma convivía con otros tipos de construcción sin alcanzar un relieve particular; fue, sin embargo, en los primeros siglos de la latinidad cristiana cuando empezó a adquirir un papel representativo dentro del panorama de la música occidental, simbolizando «la realización más pura del elemento melódico».
 
Su lazo de unión con la monofonía de procedencia griega, probablemente heredada de las costumbres de los pueblos de Oriente Medio (Siria y Egipto en especial), es el que caracteriza la técnica conservada por las diferentes ramas de la Iglesia ortodoxa, e incluso, aunque con menor fuerza, en el canto gregoriano.
 
En torno a este término existe aún confusión, pues hay quien lo considera como una rigurosa oposición a la heterofonía, y por tanto como técnica de interpretación en exclusiva al unísono, mientras que otros ven en la homofonía un sinónimo de homorritmia, es decir, de desarrollo rítmico paralelo, nota a nota, llevado a cabo por varias voces, independientemente de la evolución melódica de cada una de ellas.
 
El impulso recibido por el estilo mono-fónico hizo que esta forma de composición perdurara durante varios siglos, alcanzando un notable florecimiento en la Edad Media gracias a la expansión monofónica propiciada por trovadores, troveros, minnesánger y demás autores e intérpretes de esta época.
 
Como muchas de las técnicas sobre las que se apoya este período en Occidente, la homofonía fue y es empleada en las músicas de las culturas tradicionales de transmisión oral, como pueden ser las de los países islámicos, India o China, en los que, junto a la heterofonía, constituye una constante del patronaje compositivo de sus cantos, danzas y piezas instrumentales.


 

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