LA FAMILIA AMATI


A Italia le cabe el honor de ser la cuna de los mas célebres artesanos de la construcción de instrumentos musicales, sobre todo en la especialidad de violines, violas y violoncelos. En este país, dinastías enteras transmitieron de padres a hijos el secreto de su extraordinario quehacer, el cual alcanzo momentos de esplendor a lo largo de los siglos XVII y XVIII.
 
De entre las mas insignes familias italianas de violeros o luthiers (nombre dado a los constructores de instrumentos de cuerda) destaca la de los Amati.

En el siglo XVI la península itálica se hallaba fraccionada en numerosos principados, cuyas pomposas cortes, anhelantes de arte y cultura, atrajeron a los artistas mas notables con el objeto de poner su saber al servicio de los grandes señores. Consecuencia de ello fue el desarrollo del arte de la violeria, que a partir de entonces se interesó no solo por la calidad técnica de los instrumentos, sino también por su estética y ornamentación.

 
En el siglo XVII los maestros italianos se convirtieron en el modelo a imitar.

Un creador genial

 
El violín nació gracias al ingenio de artesanos como Linarolli, Zanetti, Grancino y Gasparo da Salo. Este último fue el creador de la escuela de Brescia, ciudad que, junto a Cremona, ostentó la supremacía en la fabricación de violines. El primer representante destacado de la escuela cremonesa es Andrea Amati, discípulo de Gasparo da Salo, que confirió al violín un elegante estilo y una sonoridad muy equilibrada. Sus hijos, Antonio y Girolamo, prosiguieron el oficio paterno y alcanzaron importantes resultados acústicos.

El mas insigne miembro de los Amati fue Nicola (II), el cual llevó al violín, junto con su discípulo Stradivari, a la mas alta perfección. Tanto influya Nicola en su alumno, que el catálogo que clasifica la primera etapa productiva de Stradivari se denomina amatisée, debido a la similitud de sus violines con los de Nicola (II) Amati.

Los instrumentos de este imitados todavía hoy por muchos violeros, se caracterizan por su dulce y templada sonoridad, por su mesurada potencia y por un inconfundible timbre «aterciopelado», tanto es así, que los suyos han sido calificados como «violines mozartianos».

El aspecto exterior de sus obras destaca por el color ambarino de su barniz, por el pequeño tamaño del instrumento y por la mayor distancia que entre si guardan los oídos (ff) de su tapa.

Andrea Amati (h. 1511-1580).


Discípulo de Gasparo da Salo y fundador de la escuela de Cremona. Fabricó instrumentos elegantes, en especial violines y violas.

Antonio (1540-1638).


Construyó notables violines, aunque la madera que usó fue de inferior calidad a la empleada por su padre. Los oídos de sus instrumentos son aún mas pequeños.

Girolamo (I) (1561-1630).


Asociado con su hermano Antonio, fabricó violines de gran calidad y de mayor tamaño que su padre.

Nicola (I) (obras fechadas entre 1568 y 1586).


Hermano menor de Andrea. Elaboró excelentes bajos de viola.

Nicola (II) (1596-1684).


El más célebre miembro de la familia. Maestro de Guarneri, Rogeri, Gennaro, Cappa y Stradivari.

Francesco Alessandro (h. 1590).


Sin producción destacable.

Girolamo II (1649-1740).



Ultimo representante de la dinastía. A el se deben hermosos violines de tamaño grande. Sus modelos se asemejan más a los de Stradivari que a los de su padre. Poca producción.

*En el siglo XIII hubo en Bolonia un artesano llamado Giuseppe Amati dedicado a la construcción de violines y contrabajos, cuya pertenencia a esta familia no se ha podido precisar.


 

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