LA MÚSICA EN AUSTRALIA


Música aborigen

Si bien Australia ha estado habitada ininterrumpidamente por aborígenes durante por lo menos 40.000 años, el país estuvo físicamente aislado durante mucho tiempo después del hundimiento oceánico de la franja continental que lo unía al sur de Asia.
 
Las causas que inhibieron la evolución de su música y le impidieron tener un desarrollo como el de otros países fueron la vida nómada de sus habitantes, las tierras inhóspitas, y tanto la ausencia de instrumentos musicales capaces de producir una escala definida, como la falta de escritura o notación musical.
 
Los primeros colonos ingleses y de otras partes del mundo, comenzando con los de la colonia penal Sydney Cove, establecida en 1788, se toparon con una tradición musical poco desarrollada que dependía por completo de la voz acompañada con golpeteos rítmicos, palos golpeados entre sí, aplausos y otros recursos percusivos. Aun así, era una música compleja que reflejaba creencias religiosas y rituales altamente organizados, que bien podría haber sido la práctica musical más antigua del mundo que permanecía siendo interpretada.
 
Un elemento importante en los sutiles e intrincados ritmos aborígenes es el didjeridu, instrumento originario del norte del país que consiste en un tubo ligeramente cónico, por lo general de eucalipto o árbol de goma, ahuecado por las termitas. Un intérprete hábil es capaz de producir con este instrumento todo un caleidoscopio de timbres, cantos de pájaro y chillidos de animales, siendo éste el rasgo distintivo de la música australiana aborigen que la hace tan distinta de la música de otros pueblos.

Música folclórica de origen europeo
 
La mayor parte de la música folclórica australiana carece de originalidad, es cuadrada y tiene una armonía tonal básica. Incluye cantos marineros, canciones de trabajo y baladas callejeras basadas en tonadas irlandesas o inglesas, las cuales en ocasiones parodian, así como canciones de minorías étnicas provenientes de Grecia, Italia y países asiáticos.
 
Entre los varios centenares de canciones australianas que se han recopilado, las más populares son The Wild Colonial Boy y la ubicua Waltzing Matilda. Sin embargo, a partir del final de la segunda Guerra Mundial ha evolucionado una sociedad más rica y plural gracias a las tradiciones folclóricas de los inmigrantes de diferentes países. A pesar de esta pérdida gradual de individualidad, la música folclórica australiana, sea urbana, rural o aborigen, parece tener suficiente fuerza como para resistir la dominación cultural inglesa, estadunidense y de cualquier otra parte.

Música de arte hasta 1900
 
Desde sus inicios, a finales del siglo XVIII, la música de arte australiana dependió por completo de la cultura europea durante más de un siglo, principalmente de la cultura inglesa.
 
El aislamiento geográfico del país limitó el número de músicos (compositores, intérpretes y maestros) a unos cuantos inmigrantes y visitantes. Las generaciones de músicos nacidos en Australia tendieron a salir del país en busca de mejores oportunidades.
 
La "quadrille" fue la música de origen europeo más antigua en Australia y era ejecutada por las bandas militares en los establecimientos penales.
 
A partir de 1830, la llegada paulatina de colonos independientes hizo crecer el público musical, impulsando los conciertos de música de cámara, la fundación de academias musicales privadas y la visita de solistas virtuosos de otras partes del mundo, notables músicos itinerantes como Vincent Wallace e Isaac Nathan (1790-1864), que enriquecieron la vida musical australiana.
 
La fiebre de oro de la década de 1850 generó una cultura de clase media y una creciente demanda por el teatro comercial, las sociedades corales y la música pianística de salón. La industria de la música impresa comenzó a florecer en 1853 con la fundación de la Boyal Philharmonic Society de Melbourne. Exitosas temporadas de ópera se llevaron a cabo en Melbourne, Adelaide, Sydney y Brisbane en las últimas décadas del siglo XIX, popularidad que hasta la fecha continúa haciendo de la ópera un rasgo distintivo de la música australiana.
 
Se establecieron cátedras de música en las universidades de Melbourne (1891) y Adelaide (1884), y se fundaron los conservatorios de Melbourne (1895), Adelaide (1898) y Sydney (1916). Se formó una orquesta sinfónica en Melbourne para el centenario de la fundación de la ciudad (1888) y siguió en aumento el gusto por los conciertos.
 
Entre los compositores de esta época destacan Marshall Hall (1867-1915), Fritz Hart (1874-1949) y en particular Alfred Hill, cuyo tratamiento musical de las mitologías maorí y aborígenes, reflejó la búsqueda de una identidad nacional en contraste con la tradición romántica alemana imperante.

1900-1950
 
Las primeras décadas del siglo XX vieron el surgimiento de una sólida conciencia nacional australiana.
 
El escritor y músico aficionado Henry Tate (1873-1926) propuso a los compositores usar los patrones rítmicos y melódicos del canto de las aves australianas para "emprender la creación de una obra claramente australiana". Percy Grainger fue más sutil y a la vez profético al sugerir que los compositores se acercaran a la música de Asia y del Pacífico Sur. De hecho, compositores posteriores como Sculthorpe, Meale, Conyngham, Boyd y Wesley-Smith incorporaron a su obra elementos de la música de Indonesia, Japón y Vietnam.
 
A partir de 1924, los adelantos de la industria radiofónica tuvieron una repercusión importante en el desarrollo cultural australiano, acercando el país al resto del mundo y reduciendo el aislamiento de sus centros urbanos distantes entre sí.
 
La Australian Broadcasting Commission, establecida en 1932, fue considerada por Roger Covell como "el factor más importante en la producción de música australiana profesional". Pronto se formaron grupos orquestales que posteriormente se convirtieron en las orquestas sinfónicas de Sydney (1945), Brisbane (1947), Hobart (1948), Adelaide (1948), Melbourne (1949) y Penh (1950). La segunda generación de compositores, activa después de la primera Guerra Mundial, incluye a Roy Agnew, John Antill, Clive Douglas, George English, Felix Gethen, Raymond Hanson, Robert Hughes, Frank Hutchens, Miriam Hyde, Dorian LeGallienne, James Penberthy, Margaret Sutherland y Arthur Benjamin.
 
En un principio, antes de adoptar los caminos propuestos por Stravinski, Schoenberg y Varése, hubo una demora musical en Australia, pero los sistemas modernos de comunicación pronto permitieron a los compositores australianos ponerse en contacto con lo que estaba sucediendo en otras partes del mundo.

A partir de 1950
 
En el periodo de la posguerra se sucedieron importantes desarrollos en las artes escénicas de Australia. La Australian Musica Viva Chamber Music Society, fundada en 1945, promovió giras de muchos conjuntos instrumentales de primer nivel. La Ópera australiana, creada por el Elizabethan Theatre Trust (1956), complementó sus actividades con compañías de ópera de otros estados, como la Victoria State Opera. Desde su fundación en 1956, la rama australiana de la ISCM (Sociedad Internacional de Música Contemporánea)  ha sido de vital importancia para la promoción de la música nueva.
 
Este nuevo interés por las artes escénicas impulsó la construcción de salas de concierto en todos los estados y diversas casas de ópera. La Sydney Opera House (1973), con su espectacular edificio portuario, se ha convertido en un símbolo reconocido del desarrollo cultural australiano. La casa de ópera de Adelaide fue bautizada como "la casa de Richard Wagner en Australia", a raíz de una exitosa producción del ciclo del Anillo y del estreno australiano (en 2001) de Parsifal. La compañía australiana de ballet ha forjado una sólida reputación con cerca de 200 presentaciones anuales en su propia sede y en giras. La educación musical en general se ha ampliado considerablemente con la fundación de conservatorios y departamentos de música en las universidades de Sydney (1948), Western Australia (1958), Monash, Melbourne (1965), Queensland (1965), New South Wales (1966), Flinders, Adelaide (1966), New England (1966) y La Trobe, Melbourne (1974). Una amplia gama de actividades musicales ha recibido el patrocinio de organizaciones como el Australian Council for the Arts y la Commonwealth Assistance to Australian Composers (ambas establecidas en 1967), el Music Board of the Australian Council (desde 1973) y el Guild of Australian Composers (con filiales en todos los estados). Estas asociaciones han apoyado a compositores y proyectos escénicos, seminarios, talleres y temporadas de estudios en el extranjero para compositores, intérpretes y constructores de instrumentos.
 
La antes mencionada Australian Broadcasting Commission (corporativo radiofónico desde 1982), se ha convertido en el patrono principal de los compositores australianos, pues comisiona e impulsa la interpretación de numerosas nueva obras.
 
Lejos del rezago de antaño respecto al desarrollo musical en otras partes del mundo, los compositores australianos actuales destacan a nivel mundial en disciplinas de vanguardia como música electrónica, composición con computadora y teatro musical. Entre los músicos más importantes destacan: Keith Humble y Don Banks, quienes volvieron a Australia después de incursionar en géneros contemporáneos en París y Londres, respectivamente; Nigel Butterley, Peter Sculthorpe y Larry Sitski; compositores inmigrantes como Tristram Cary, John Exton, Elena KatsChernin, Bozidar Kos y Roger Smalley; y nuevas generaciones de compositores nacidos en Australia como Alison Bauld, Anne Boyd, Barry Conyngham, Richard Meale y Martin Wesley-Smith.
 
Entre los intérpretes australianos de renombre internacional destacan Florence Austral (soprano), Valda Aveling (piano), Richard Bonynge (director), Peter Dawson (barítono bajo), Robert Helpmann (coreógrafo), Leslie Howard (piano), Nellie Melba (soprano), Yvonne Minton (mezzosoprano), Elsie Morison (soprano), Geoffrey Parsons (piano), Joan Sutherland (soprano) y Barry Tuckwell (corno).
 
 
 
 

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