EL MADRIGAL

 
El Madrigal es un género poético y musical que tuvo su cuna en Italia y que ha sido uno de los más importantes en el campo de la música profana. Si existe un género vocal en el que se produzca una gran y estrecha relación entre la música y el texto, éste es el madrigal; incluso se podría decir que, en su forma más desarrollada, es uno de los primeros ejemplos de música descriptiva, de música que intenta traducir con la mayor exactitud y fidelidad posibles la esencia contenida en las palabras.

Respecto a la procedencia de este término, existen varias raíces posibles, pudiendo provenir de materialis, en cuanto que se trata de algo profano; matricalis, pues utiliza la lengua materna; mandrialis, refiriéndose a algo con contenido bucólico o con un contenido pastoril, ya que el madrigal a veces lo tiene.

El madrigal es un género vocal polifónico que a lo largo de su historia ha tenido dos formas distintas de manifestarse: el madrigal del Trecento (siglo XIV) y el madrigal renacentista (siglo XVI y principios del XVII).

El madrigal del Trecento

El madrigal del Trecento tuvo su mejor momento durante el segundo tercio del siglo XIV en las ciudades del norte de Italia, primero, y en Florencia, después. Es uno de los primeros ejemplos de género polifónico basado en un texto profano y que utiliza la lengua vulgar como idioma poético, siendo cultivado, especialmente, por la aristocracia.

El amor y el erotismo, contemplados según las imágenes poéticas que la naturaleza proporciona, son los principales temas tratados en este tipo de madrigales, siendo los poetas más destacados Petrarca, Sacchetti, Boccaccio y Soldonieri.

La forma poética de un texto madrigalesco consta de dos o tres estrofas (piedi) agrupadas por tercetos (terzetti) y seguidas de un estribillo (ritomello) formado, generalmente, por dos versos; los versos de estos poemas podía ser heptasílabos, es decir, de siete sílabas, o endecasílabos, o sea, de once sílabas.

En sus inicios, el madrigal se cantaba a dos voces, aunque más tarde no faltaron los de tres, estando todas ellas basadas en el mismo texto. Todas las estrofas seguían la misma música (forma estrófica), teniendo el estribillo una melodía distinta. La voz principal estaba situada en la parte superior presentándose llena de melismas, es decir, muy adornada, mientras que la voz inferior o tenor, mucho más sencilla, constituía la base rítmica y tonal, aunque no dejaba de tener una gran riqueza melódica. Además, estaba permitido doblar o sustituir alguna voz por instrumentos. La partitura se escribía en compás ternario y su ritmo era bailable.

En la segunda mitad del siglo XIV, y debido a la influencia de la caccia (género constituido por dos voces superiores que formaban un canon e iban acompañadas de un bajo instrumental), apareció el madrigal canónico, en el que se adoptó la estructura canónica en las voces superiores, mientras que el tenor (voz inferior) seguía siendo independiente.

A finales del Trecento, debido a la influencia ejercida por la música francesa, el madrigal fue paulatinamente perdiendo su importancia. Por último, cabe citar a los más importantes compositores de madrigales de esta época, entre los que destacan J'acopo da Bologna y Giovanni da Ferenze (o da Cascia) como primeros autores de madrigales, y, posteriormente, Francesco Landini.

El madrigal renacentista

Si bien el madrigal renacentista siguió utilizando textos de la época anterior, sobre todo de Petrarca y de Boccaccio, aparecieron nuevos poetas que escribían sus madrigales con versos libres; tal era el caso de Pietro Bembo, Ludovico Ariosto, Torquato Tasso y otros.

En esta época, y como respuesta a la búsqueda de un arte más refinado, el madrigal tomó un aspecto altamente artístico y expresivo, casi manierista y, por ello, destinado a personas entendidas, por lo que este género entró a formar parte de lo que se conoce como música reservata, es decir, música dirigida a unos estratos sociales determinados.

Los principales temas de la poesía madrigalesca renacentista eran los amatorios, aunque no faltaban los de asuntos humorísticos y los satíricos.

En cuanto a su forma, no existían ni rimas ni número de versos fijos, aunque se siguieran utilizando heptasílabos y endecasílabos. Musicalmente, las melodías abandonaron la forma estrófica, formándose de esta manera distintos fragmentos de gran expresividad que intentaban plasmar el significado individual de las palabras; debido a esta libertad formal, el madrigal se convirtió en un campo de experimentación musical.

Al igual que el madrigal del Trecento, su ejecución era solista, pero también se le podían incorporar instrumentos. En el madrigal del Renacimiento se pueden distinguir tres épocas:

- Madrigal primitivo (1530-50):

Fue desarrollado por los compositores franco-flamencos, quienes, dada la difícil situación política y social existente en Flandes, emigraron a Italia, donde, junto con sus alumnos, se convirtieron en los guías de un nuevo desarrollo musical. El madrigal de esta época está escrito a cuatro voces, apareciendo partes homófonas (la misma melodía en todas las voces) y polifónicas, y utilizándose, casi siempre, un compás de dos tiempos (binario).

Los primeros compositores de estos madrigales renacentistas fueron Philippe Verdelot y Costanzo Festa; posteriormente, destacan Adrian Willaert y su alumno Cyprien de Rore.

- Madrigal clásico (1550-80).

Es el escrito a cinco e incluso a seis voces. Lo que más preocupó a sus compositores fue conseguir un arte lo más expresivo posible, llegando a querer plasmar en la música las voces de los pájaros, los tañidos de las campanas, etcétera; además, utilizaron lo que se denomina «música visual», es decir, quisieron expresar cosas que sólo se pueden «ver» en la música escrita; un ejemplo sería escribir notas blancas cuando se habla del día, y negras cuando se habla de la noche.

Además de los anteriormente citados Willaert y Rore, también pertenecen a este período Giovanni Pierluigi da Palestrina, Orlando di Lasso, Philippe de Monte, Andrea Gabrieli y Giovanni Gabrieli; con todos ellos, el madrigal alcanzó uno de sus puntos culminantes.

- Madrigal tardío (1580-1620).

En él se dio cada vez más importancia a la interpretación del texto. Sus figuras más representativas fueron Carlo Gesualdo, Claudio Monteverdi, Girolamo Frescobaldi y Luca Marenzio. Este último utilizó, cuando el texto lo exigía, una gran variedad rítmica y un gran contraste entre las partes homofónicas y contrapuntísticas. Sus madrigales concluyen siempre con un fragmento lleno de melismas (adornos melódicos).

Hacia el final del siglo XVI, cada vez se tendía más al uso del cromatismo y a la idea de dar al madrigal un carácter semidramático. Esta tendencia llevó, en los inicios del siglo XVII, a la aparición de la ópera, es decir, a la interpretación escénica del texto, lo cual queda plasmado en los madrigales de Monteverdi.

Durante el siglo XVI y principios del XVII, el madrigal italiano fue imitado en otros países, sobre todo en Inglaterra y Alemania.



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