FRANZ LEHÁR


- Komáron, 30 de abril de 1870.

- Bad Ischl, 24 de octubre de 1948.

Compositor austríaco de origen húngaro, Franz Lehár es la última gran figura de la historia de la opereta. Dedicado la mayor parte de su vida a la composición de obras de dicho género, fue testigo de la desaparición de un estilo de vida y de la decadencia de la forma músico-teatral que le había hecho famoso. La viuda alegre, la más célebre de sus operetas, fue traducida a más de diez idiomas e inmortalizada en el celuloide.

Franz Lehár nació en un ambiente propicio para el desarrollo de sus facultades musicales; su padre era director de una banda militar, y debido a este cargo, que ocupó durante casi cuarenta años, la familia debía trasladarse continuamente de una ciudad a otra. El pequeño Lehár empezó pronto a mostrar sus cualidades musicales, y se dice que a los cinco años ya era capaz de diferenciar diversas melodías interpretadas al piano.

 
En 1882 ingresó becado en el Conservatorio de Praga, donde estudió violín con el director del centro, Bennewitz, y composición con Foerster y luego con Fibich. A partir de esta base teórica empezó a componer algunas sonatas que, tras mostrárselas a Antonín Dvořák, éste no dudó en aconsejarle que continuara su carrera como compositor.
 
Lehár conoció también a Johannes Brahms, quien le recomendó a Eusebius Mandyczewski, responsable en aquellos momentos de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena; gracias a esta recomendación, en 1888 pudo incorporarse a la Orquesta del Teatro de Barmen-Elberfeld como violinista. Poco después fue llamado a filas para cumplir el servicio militar y, ya en el ejército, se unió a la orquesta del 50 Regimiento de Infantería de guarnición en Viena.

Cuando contaba veinte años de edad fue nombrado director de la banda musical del 25 Regimiento de Infantería en Losoncz. Durante su estancia en esta ciudad, Lehár hizo su primer intente poner una ópera, proyecto que abandonó a las pocas semanas. En 1983 repitió la experiencia y compuso la música de Rodrigo, ópera en un acto que presentó a un concurso.

Al año siguiente ocupó el cargo de director de la banda militar del destacamento naval de Pola. Aunque dedicaba la mayor parte del tiempo a las funciones de este nuevo puesto que le permitía viajar y conocer países su interés por componer óperas continuaba latente. Un amigo suyo, el capitán de corbeta Felix Falzari, había escrito el libreto de Kukuska, drama sentimental al que Lehár puso música. La ópera se estrenó en  Leipzig el 27 de noviembre de 1896. Entre tanto, el compositor solicitó su retiro del ejército para dedicare exclusivamente a la composición, pero la poca asistencia de público a las representaciones de su nueva obra y la quiebra de su editor hicieron que por mediación de su padre, solicitara el reingreso en el ejército. Algunos años más tarde fue destinado a Viena, donde consiguió un contrato como director de orquesta en el Teatro An der Wien, gracias al cual pudo dejar definitivamente el ejército.
 
Lehár alternó durante mucho tiempo su trabajo como director con el de compositor. Sus dos primeras operetas, El leñador calderero y Mujeres vienesas, estrenadas casi al mismo tiempo, fueron muy aplaudidas por el público. A éstas sucedieron El divino espejo y El matrimonio trucado, que obtuvieron menor fortuna.

En 1905 empezó a escribir la música de La viuda alegre. El gran éxito que obtuvo esta obra tanto en Viena, donde se estrenó, como en otras muchas ciudades es, sin duda, uno de los acontecimientos más celebrados de la historia de la opereta. La obra fue representada por toda Europa, Estados Unidos, Sudamérica, India, China, Australia, Sri Lanka y Japón; traducida y adaptada a más de diez idiomas, en los cinco primeros años el número de representaciones superó las 18.000.

Otras operetas suyas, como Un hombre y tres mujeres, El rey de la montaña, El conde de Luxemburgo, Amor cíngaro y La mujer ideal, fueron representadas sin pausa alguna en los teatros austrohúngaros hasta que estalló la Primera Guerra Mundial. A causa del conflicto los cabarets y teatros se cerraron, y Lehár se dedicó entonces a escribir música patriótica.

Al finalizar la guerra comenzó un nuevo período en su carrera como compositor con una serie de operetas escritas para el tenor Richard Tauber y, en particular, con sus arias, que alcanzaron una popularidad insospechada.

Durante los años treinta, Lehár se dedicó a revisar las versiones fílmicas que se habían hecho de varias de sus obras y a componer algunas bandas sonoras para películas.

En 1934 estrenó Giuditta en el Teatro de la Opera de Viena, y al año siguiente fundó su propia editorial, la Glocken Verlag, obteniendo para ésta la mayor parte de los derechos de sus obras.

Concentrado en la actividad editorial y en la revisión de antiguas operetas, sobrevino la Segunda Guerra Mundial, durante la cual permaneció en Viena y en su finca de Bad Ischl. Una vez finalizada la contienda se instaló en Zurich y en 1948 decidió volver a Bad Ischl, donde murió.

 
 

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