INSTRUMENTOS MUSICALES DE VIENTO - MADERA

 
En el curso de la historia y, sobre todo, a partir del siglo XVIII, momento de mayor evolución y avances técnicos en su construcción, los instrumentos de madera se han convertido en los aerófonos más capaces de emitir melodías expresivas; tal es el caso del sonido casi «humano» de las flautas, de la sensualidad del oboe o del lastimero sonido del fagot.

A la familia de los instrumentos de viento-madera pertenecen todos aquellos aerófonos insuflados que en su origen, y aunque ahora no sea así, utilizaban como material básico para su construcción la madera. En este grupo figuran, pues, las flautas, los instrumentos de doble caña y los de caña simple.

Las flautas
 
Al parecer, el instrumento más antiguo en la era paleolítica fue la «flauta de falanges», construida con huesos de pata de reno, la cual sólo podía producir un sonido, por lo que se supone que servía para hacer señales. Más adelante, en el período auriñaciense, existieron flautas en forma de tubo construidas con hueso, dotadas de tres y, luego, de cinco orificios de digitación; se trataba, pues, de instrumentos puramente melódicos.
 
En nuestros días, las flautas forman parte de la familia de los instrumentos de viento-madera, aunque los materiales de que están hechas no siempre coinciden con este calificativo, pues, además de la madera, se utilizan en su construcción el metal, el hueso o la arcilla.
 
Si la flauta tiene orificios, su sonido se produce al tapar y destapar los mismos; si no los tiene, el sonido se origina gracias a los movimientos que el flautista hace con los labios variando, con su disposición, el ángulo de ataque; éste es el caso, por ejemplo, de la flauta de Pan, formada por varios tubos de diferente longitud dispuestos en hilera. En la antigua Grecia dicho instrumento se conocía también como syrinx polikálama o siringa. En cuanto a la flauta con orificios, cuando permanecen tapados se oye la nota fundamental y, a medida que se van descubriendo, se escuchan los sonidos cada vez más agudos.
 
El sonido de la flauta es suave y posee un matiz oscuro; según la posición mantenida cuando se toca se distingue entre flauta vertical y transversal, además de existir flautas de vasija con distintas posiciones.
 
Las flautas verticales, conocidas desde la prehistoria, se presentaban en forma de tubo individual más o menos largo, como las flautas mesopotámicas, el ugab de los hebreos, las flautas de bambú de los egipcios, la siringa de los griegos y, posteriormente, de los romanos; o podían presentarse también como la citada flauta de Pan. Representante actual de las flautas verticales es la flauta dulce, calificada así por la calidad de su sonido.
 
Las flautas traveseras suenan a través de un orificio situado en la parte lateral de la cabeza de la flauta. De procedencia asiática, fueron conocidas por los griegos a partir del siglo IV y se extendieron por Europa durante la Edad Media (siglo XII). Un primer representante de este tipo de flauta es el pífano militar o flauta suiza, formada por un tubo cilíndrico, no demasiado largo, y fabricada con madera de boj. Durante el siglo XVI se le aumentó su diámetro y, al ser construida en varias tesituras, se la introdujo en la orquesta como flauta travesera.
 
Los siglos XVII y XVIII fueron los momentos de máxima evolución y modificaciones técnicas. A finales del siglo XVIII apareció el flautín o piccolo, utilizado primero en las bandas y, a partir de Beethoven, en la orquesta.
 
En cuanto a las flautas de vasija, se sabe que, tengan o no tengan pico son de procedencia asiática; un ejemplo de este tipo de flauta es la ocarina,  provista de pico y construida con arcilla. En Europa, y durante el siglo XVIII se construyeron flautas de vasija en preciosa porcelana, cuya función era sobre todo, decorativa.

Los Instrumentos de caña

Según la manera en que se produce el sonido, estos instrumentos se clasifican en dos grupos: de doble caña o pertenecientes al grupo de los oboes; caña simple o pertenecientes al grupo de los clarinetes.  
 
Los instrumentos de doble caña tienen en su embocadura una lengüeta doble formada por dos láminas delgadas de caña, que se mantienen atadas a un tubo cilíndrico pequeño y que, al vibrar por efecto del aire, chocan entre sí periódicamente; para introducir esta caña en el instrumento se le coloca en su extremo un trozo de corcho.
 
El instrumento musical de doble caña se extendió a partir de Asia Menor y Egipto hacia Grecia, donde recibió el nombre de aulos; construido con madera, marfil o metal, dicho instrumento estaba dedicado al culto a Dionisos debido a su sonido dulce y apasionado. En Roma, bajo el nombre de tibia, se convirtió en el instrumento nacional de los romanos. Más tarde, en su aspecto árabe, llegó renovado a Europa a través de Sicilia, y durante la Edad Media tuvieron gran importancia, como descendientes suyos, la chirimía, la dulzaina y, desde el siglo XV, la bombarda.
 
En el siglo XVII, y a partir de la bombarda de discanto, nació el oboe propiamente dicho, en el cual la colocación de los labios influía directamente en la producción del sonido. Pertenecen también a este grupo el oboe d'amore, el cual, nacido en 1720, fue muy estimado hasta finales del siglo XVIII; el corno inglés, que se desarrolló a partir de dicho siglo; el fagot o dulcián, usado muy a menudo como bajo continuo en el Barroco, y el contrafagot, emisor del sonido más grave.

Los instrumentos de caña simple tienen en su embocadura una sola caña que, periódicamente, cierra la entrada de aire; constituyen la familia del clarinete, el cual se originó hacia 1720 a partir del chalumeau y fue incorporado a la orquesta a mediados del siglo XVIII. Existen, además, el clarinete piccolo o requinto, que es el más agudo de ellos, el clarinete contralto, el bajo y el contrabajo. El clarinete contralto, denominado también como di bassetto, apareció a finales del siglo XVIII, recibiendo una especial atención en la música de Mozart.
 
Pertenece también a esta familia el saxofón, el cual consta de una boquilla de clarinete adosada a un tubo de latón en forma de parábola; al igual que ocurre con el clarinete, existen varios tipos: sopranino, soprano, contralto, tenor, barítono y bajo.
 
Como último representante de este grupo figura la gaita o cornamusa, formada por un odre para guardar el aire, una boquilla para soplarlo, un canal de aire y tres tubos de clarinete: uno melódico y dos como bordones. De origen asiático-oriental, fue introducido en Europa durante la Edad Media, momento en que desempeñó una importante función en la música pastoril y militar.
 
Una variante de la gaita es la mussette (siglo XVII), de origen francés, que utiliza, en lugar de tubos de clarinete, tubos de oboe.





0 comentarios:

Publicar un comentario