JEAN-BAPTISTE LULLY


Florencia, 28 de noviembre de 1632.

París, 22 de marzo de 1687.

Compositor, violinista, director y bailarín de origen italiano, Jean-Baptiste Lully fue el gran fundador de la ópera francesa. Bajo su influencia se estableció un estilo de ópera al pisto de la cartesiana Francia, la cual prescindía de toda artificiosidad, propia de la ópera italiana, y reunía abundantes escenas corales y de baile. Bajo su arbitrio indiscutible en la escena lírica francesa, Lully creó un verdadero arte lírico nacional e incluso un nuevo tipo de música vocal e instrumental.

Hijo de un molinero, Jean-Baptiste Lully mostró pronto sus facultades musicales y a temprana edad ya tocaba aceptablemente el violín y la guitarra.
 
En 1646 fue es llevado a Francia por Roger de Lorraine, el cual le puso bajo la tutela de su sobrina Mlle. de Montpensier, quien, al parecer, deseaba practicar el idioma italiano. Contratado como garçon de chambre de la noble dama, Lully perfeccionó sus conocimientos musicales y se convirtió además en un consumado bailarín y en un hábil cortesano.
 
Estas facultades atrajeron la atención del joven monarca Luis XIV, quien, en 1653, mandó llamar a Lully para que entrara a su servicio. La intención del Rey Sol, gran entusiasta del arte de la danza, hasta el extremo de participar como bailarín en algunos espectáculos, era la de reunir en su corte a numerosos artistas e intelectuales. Vinculado a su nuevo protector, Lully desempeñó los cargos de compositor, bailarín y violinista en la orquesta de los Vingt-quatre violons du roy; poco tiempo después el músico dirigía su propia orquesta, los Petits violons, conocida también como Petite Bande, que pronto desbancó en el aprecio de la regia persona a la antigua orquesta real.
 
Durante aquellos años Lully compuso, dirigió, tocó y bailó diversos ballets de cour, entre los cuales destaca por su gran éxito L'amour malade, estrenado en el palacio del Louvre en 1657.
 
En 1661 fue nombrado superintendente de música y compositor de música de cámara y al año siguiente, maestro de música de la familia real. Poco después consiguió la nacionalidad francesa al casarse con Madeleine Lambert, hija de Michel Lambert, músico y prestigioso oficial de la corte.
 
En 1664, Lully entró en contacto con Moliére y juntos crearon una nueva forma artística, el ballet en action u ópera-ballet. Fruto de la estrecha colaboración entre ambos artistas son obras corno Le mariage forcé, La princesse d'Élide, L'amour médecin, La pastorale comique, Georges Dandin, Monsieur de Pourceaugnac, Le bourgeois gentilhomme, etc.
 
El paso más importante de su carrera lo dio en 1672, cuando compró al endeudado poeta y libretista Pierre Perrin los derechos sobre el privilegio que éste tenía para fundar academias de ópera. A pesar de la fuerte oposición con la que tuvo que luchar y que le llevó a romper con Moliére, Lully, amparándose en el favor real, defendió y amplió este privilegio hasta convertirlo en un auténtico monopolio de la ópera en Francia y con el cual podía prohibir cualquier espectáculo con más de ocho músicos (dos cantantes y seis instrumentistas) que se realizara al margen de la Académie Royale de Musique que él mismo dirigía.
 
Consolidado el absoluto control de todas las actividades operísticas de dicho país, Lully eligió a menudo como libretista para sus creaciones a Philippe Quinault, quien escribió hábiles argumentos que adulaban a Luis XIV y justificaban determinados aspectos no demasiado ortodoxos de la conducta sentimental del monarca.
 
A partir de 1672 y a un regularísimo ritmo, casi sin excepción de una ópera por año, vieron la luz, entre otras, Cadmus et Hermione, Alceste, Thésée, Atys, Isis, Psyché, Bellérophon, Proserpine, Persée, Phaéton, Amadis, Roland, Armide, Acis et Galatée y Achille et Polyxéne, títulos que constituyen, sin duda, la base genuina de la ópera francesa.
 
El estilo operístico de Lully busca la sencillez, prescinde de la artificiosidad italiana y concede gran importancia al ballet y al coro, constante que perdurará en la ópera francesa hasta el Romanticismo; la declamación, extremadamente cuidada suele ser viva y muy bien adaptada a la prosodia de la lengua francesa. La estructura de estas obras es un tanto compleja: se inician con una obertura que, a diferencia de la italiana, presenta el esquema lento-rápido-lento, y tienen cinco actos, precedidos de un prólogo en honor del rey, con un ballet en  cada acto e integrados por una mezcla de recitativos declamados, airosos, arias, coros y música instrumental. Este programa tan completo fue considerado en Francia durante muchos años como paradigma del bien hacer operístico.
 
Una de las múltiples obligaciones de Lully era la de dirigir la orquesta real en las grandes solemnidades. Según la costumbre de la época, el director no usaba batuta sino un bastón con el que golpeaba en el suelo para indicar el compás a los músicos. Esta práctica habría de ser funesta para el compositor, cuando el 8 de enero de 1687 mientras dirigía un Te Deum en acción de gracias por la feliz curación de una enfermedad que había afectado a Luis XIV, tuvo la mala fortuna de darse un fuerte golpe en el pie. La herida mal curada, se infectó y al cabo de unos días aparecieron síntomas de gangrena. Al negarse a sufrir una amputación, el músico murió el 22 marzo víctima de una septicemia.

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