PAUL DUKAS

 
Paul Abraham Dukas

París, 1 de octubre de 1865;
París, 17 de mayo de 1935).

 
Compositor, crítico y maestro francés. Entró en el Conservatorio de París a los 16 años de edad y obtuvo el segundo lugar del concurso Prix de Rome en 1888, pero no volvió a competir en los años siguientes.
 
Después de un tiempo en el servicio militar empezaron las presentaciones de su música, comenzando con su obertura Polyeucte (1892), obra con un fuerte sabor a Franck y Wagner. La Sinfonía en do mayor (1897) sigue utilizando temas de Franck, pero su L’Apprenti sorcier (1897), un “scherzo sinfónico según una balada de Goethe”, es de una calidad intensa y realista y una obra maestra de orquestación.

En vez de adoptar un lenguaje “impresionista” que estaba muy de moda, Dukas se interesó más en las formas clásicas, en las cuales era un virtuoso como lo demuestran sus Variaciones sobre un tema de Rameau y la monumental Sonata, ambas obras escritas para piano.

Su ópera Ariane et Barbe-bleue (terminada en 1906 y producida en la Opéra-Comique el año siguiente) sigue el ejemplo de Pelléas et Mélisande de Debussy (la cual cita) como un marco musical para Maeterlinck.

Su armonía y brillante orquestación causaron mucha admiración e influenciaron a compositores tales como Schoenberg y Berg. La última obra mayor de Dukas fue el “poème dansé” La Péri (1912), un ballet corto en el que la orquesta y el uso de la armonía evocan a Ravel, mientras que la corriente rítmica y el ambiente oriental nos recuerdan a Salomé de Strauss, que estaba de moda en ese momento.

Curiosamente, desde entonces Dukas ya no publicó prácticamente nada. Escribió varias piezas, entre éstas un concierto para violín y trabajó varios años en una sinfonía inspirada en La tempestad de Shakespeare, pero las destruyó poco antes de su muerte. Durante estos últimos años dio clases en el conservatorio y en la École Normale de Musique, escribió gran cantidad de sagaces críticas en varios periódicos parisinos (desde una muy amplia perspectiva cultural) y editó música de Beethoven, Rameau, Couperin y Scarlatti. Recibió muchos honores y fue miembro de la Académie Française. Musicalmente  conservador y un dedicado hombre de oficio, Dukas sostuvo una línea estructural y clásica de la música francesa, la cual transmitió a muchos de sus alumnos, entre quienes se encontraba Messiaen.



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