JOHN DOWLAND


Londres, 1563; sep.
Londres, 20 de febrero de 1626.

John Dowland, fue compositor y laudista del Renacimiento Inglés. Gran parte de su vida está envuelta en el misterio, pero sus composiciones todavía se estudian y graban hoy, ¡incluidas las grabaciones de un famoso artista pop!

John Dowland nació en Inglaterra en 1563. Tocaba el laúd, instrumento de cuerda que es precursor de la guitarra moderna y fue bastante popular durante la época del Renacimiento (1450-1600).
 
A los 17 años de edad fue a París por un año como “servidor” de sir Harry Cobham y en 1588 fue admitido en la Christ Church de Oxford.
 
En 1592 tocó ante la reina Isabel en Sudeley Castle.
 
Una gran frustración parece haber oscurecido la vida profesional de Dowland: su incapacidad para asegurar una posición en la Queen’s Music en 1594.
 
Poco después de esta decepción, empezó a viajar por Europa, visitando Alemania e Italia y, finalmente, en 1598, se aseguró un puesto como laudista de la corte del rey Cristián IV de Dinamarca. A pesar de que con esta posición recibía una paga mucho mayor la de cualquier músico de la corte isabelina, Dowland todavía lamentaba amargamente su fracaso anterior y esperaba tenazmente conseguir una posición en la corte inglesa, lo que finalmente consiguió en octubre de 1612.
 
Una vez contratado se estableció en Londres, sin embargo, se fue volviendo cada vez más introspectivo y quizá también intensamente religioso, como sugeriría el ayre If that a sinners sighes (de A Pilgrimes Solace, Londres, 1612), con todo y sus perturbadoras discordias.

La religión de Dowland ha sido considerada una de las razones de su fracaso en 1594. En su visita a París en 1580, se había convertido al catolicismo. Sin embargo, debido a la flexibilidad del enfoque de Isabel respecto a la religión (su deferencia hacia Byrd es prueba de ello), las inclinaciones de Dowland no jugaron un papel importante en su vida profesional. En cambio, la religión ciertamente ocupó una parte muy grande en su vida; contribuyó en The Whole Booke of Psalmes (1592) de Thomas East y escribió algunas canciones espirituales que se imprimieron en The Teares or Lamentacions of a Sorrowfull Soule (1614) de Leighton, de entre las cuales, An heart that’s broken and contrite, es especialmente conmovedora.

Además de ser uno de los más famosos compositores y laudistas de su tiempo, Dowland también representó al temperamento artístico isabelino. Fue especialmente sensible a la crítica y dado a la melancolía, pero al mismo tiempo fue ambicioso, egocéntrico y a menudo ingenuo.
 
Fue notablemente conservador: por ejemplo, cuando visitó Venecia, prefirió el estilo anticuado de Giovanni Croce al de Giovanni Gabrieli, y su elección del texto alemán Musice active Micrologus (1517) de Andreas Ornithoparcus para ser traducido y publicado en 1609, es igualmente poco aventurada.

Algunas de las mejores canciones de Dowland tienen una cualidad de tristeza; por ejemplo, In darknesse let me dwell (de A Musicall Banquet, Londres, 1610 de Robert Dowland) y Sorrow, sorrow stay (de Second Booke of Airs, Londres, 1600, de él mismo).
 
Asimismo, la melancolía siempre está presente en su música para laúd solo y para consort de cuerdas, de manera particularmente evidente en sus Lachrimae, or Seaven Teares (Londres, 1604), una colección de pavans, galliards (su forma favorita) y almands para consort de cuerdas a cinco voces.

Si bien Inglaterra en sus días no le ofreció a Dowland el lugar y el respeto que ameritaba su talento, y su vida estuvo cargada de decepción, introspección y penosas rivalidades, el tiempo ha corregido generosamente cualquier tipo de injusticia y, hoy en día, Dowland es considerado uno de los mejores compositores ingleses.
 
 

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