LOS DERECHOS DE AUTOR MUSICALES


 
En su manifestación más temprana en el siglo XVI, el derecho de autor (copyright en inglés) significaba literalmente el derecho a copiar, un derecho reservado a los editores respecto a sus libros. La ley de derecho de autor moderna por lo general se describe como una serie de derechos que ha evolucionado hasta abarcar virtualmente cualquier forma de reproducción y uso de obras creativas, tanto en el mundo físico como en línea, que van desde el fotocopiado de partituras hasta la descarga de música de la internet, y desde interpretar una obra musical hasta difundir una ejecución por la red.
 
Esta es, necesariamente, una visión general de la ley de derecho de autor y otros derechos asociados con ella, y no debe ser tomada sino como información general. Es indispensable que cualquiera que requiera consejo sobre las implicaciones totales de las leyes de derecho de autor en relación con una circunstancia particular, consulte a un abogado especialista en la materia.

1. Principios básicos del derecho de autor;
2. Cronología de la ley de derecho de autor en Gran Bretaña; 3. Perspectiva internacional;
4. Fundamentos de la ley de derecho de autor en Gran Bretaña;
5. Derechos morales;
6. Derechos de ejecución;
7. Administración colectiva de derechos.

1. Principios básicos del derecho de autor

Los derechos de autor son exclusivos del propietario de tales derechos. Esta exclusividad significa que cualquiera que quiera usar una obra protegida en una o más formas definidas (conocidas como actos restringidos) debe primero obtener el permiso del propietario de los derechos.

A falta de este permiso, ese uso es considerado una violación al derecho de autor. El derecho de autor es entonces un mecanismo a través del cual el propietario del derecho puede controlar el uso de una obra protegida a través de licencias. Los términos de la licencia determinan, por ejemplo, el periodo durante el cual puede usarse la obra, así como el territorio de uso. El propietario de los derechos también puede requerir un pago a cambio de una licencia, ya sea en la forma de una cuota fija o de regalías definidas como una proporción del ingreso derivado de, por ejemplo, ventas o publicidad.

Los derechos de autor se aplican sólo a una obra que está en forma material, es decir, la forma en que una idea está expresada, más que la idea misma. Un compositor que compone una obra musical en su cabeza no puede contar con protección del derecho de autor sobre esa obra hasta que sea expresada en alguna forma tangible, por ejemplo en papel o como una grabación.

Otro principio fundamental es que la protección del derecho de autor está disponible sólo para una obra creativa que es “original” de su creador en el sentido de que no haya sido copiada, ya sea directa o indirectamente, consciente o subconscientemente, de ninguna otra obra, y siempre y cuando el creador haya invertido suficiente habilidad y trabajo en su creación. Por ello, los asuntos de novedad, calidad o mérito no tienen cabida en la ley del derecho de autor.

Al desarrollar el marco de la ley del derecho de autor, los legisladores siempre han buscado lograr un equilibrio entre la protección de los intereses del propietario de los derechos y los derechos de otros de tener acceso a obras creativas para propósitos particulares tales como el estudio privado. Esto ha resultado en el desarrollo de cierto número de excepciones al derecho de autor y de defensas a su incumplimiento.

2.Cronología de la ley de derecho de autor en Gran Bretaña

La legislación sobre derechos de autor en Gran Bretaña se remonta al Statute of Anne (Estatuto de Ana) de 1709. Éste otorgaba protección en contra de la realización de copias impresas de obras hasta por 28 años.

Las leyes de derechos de autor se desarrollaron a la par, y a veces en conflicto, con el Statue of Anne y otros estatutos surgidos en el siglo XIX.

El siglo XX atestiguó la implementación de tres importantes estatutos sobre derechos de autor y el ritmo en los cambios legislativos se vio marcado por el continuo desarrollo de nuevos medios para explotar obras creativas. El Copyright Act (Acta de Derechos de Autor) de 1911 sirvió para consolidar la legislación y la ley común ya existente e incluyó bajo el rubro de derechos de autor el derecho a interpretar una obra creativa. También introdujo nuevos derechos que tomaban en cuenta el desarrollo del cine y de las grabaciones de sonido. Curiosamente, el Acta de 1911 convirtió en ley la obligación de los editores de libros y música de depositar una copia de cada publicación en la British Library y otras bibliotecas, obligación hoy contemplada también en otras leyes. El Copyright Act de 1956 tomó en cuenta los medios de difusión y fue enmendada más tarde para proporcionar protección a la programación por cable.

La ley vigente se encuentra en el Copyright, Designs and Patents Act 1988 (Acta de Derechos de Autor, Patentes y Diseños de 1988; “el Acta de 1988”), modificada por los Instrumentos Estatutarios (que con frecuencia incorporan directrices de la Unión Europea) y Órdenes de Consejo (que extienden el Acta de 1988 a obras creadas fuera de Europa).Aunque el Acta de 1988 sustituye la legislación anterior, algunas partes de los estatutos anteriores aún gobiernan la protección de derechos de autor para obras creadas durante la vigencia de esos estatutos. La interpretación de los estatutos vigentes está contenida en la jurisprudencia desarrollada a lo largo del tiempo y ello se aplica por igual al Acta de 1988 cuando es apropiado.

3. Perspectiva internacional

Las leyes de derechos de autor varían de un país a otro.

Un marco internacional de derechos de autor desarrollado a través de convenciones asegura ciertos parámetros mínimos de protección en todos los países miembros. La Convención de Berna, ratificada originalmente en 1886, estableció un término mínimo de protección de la vida del autor más 50 años, mientras la Universal Copyright Convention (Convención Universal de Derechos de Autor) de 1952 marca un término mínimo de la vida del autor más 25 años. Ambas convenciones han sido revisadas periódicamente. La mayoría de los países que tienen una producción significativa de obras protegidas se ha adherido a estas convenciones.

Para calificar para la protección de derechos de autor bajo la Convención de Berna, no se requiere registrar o depositar copias de una obra. Es preciso hacer notar que los Estados Unidos no ratificaron la Convención de Berna sino hasta 1989, después de un relajamiento de sus reglas de registro. En contraste, la Convención Universal de Derechos de Autor contempla la imposición de formalidades de registro como un prerrequisito para la protección de derechos de autor al interior de los estados miembros pero, lo que es más importante, sólo las obras que ostentan el símbolo de derechos de autor © seguido por el nombre del propietario de los derechos y el año de la primera publicación, son elegibles para ser protegidas.
 
Hoy en día es práctica común utilizar este logo de derechos de autor como una advertencia para los demás, particularmente para aquellos que pudieran estar considerando hacer uso de la obra en alguna forma, de que se asume que la obra está protegida por la ley de derechos de autor, aunque el aviso mismo no confiere o garantiza protección bajo las leyes de Gran Bretaña.

Un principio fundamental de ambas convenciones es el “tratamiento nacional”, a través del cual cada Estado miembro se compromete a otorgar la misma protección a los derechos de autor de obras de autores de otros estados participantes que la que otorga a obras de sus autores nacionales. Las obras creadas por autores no residentes en un país de la Convención de Berna pueden incluirse en el ámbito de la convención si se publican primero o “simultáneamente” (es decir, dentro de 30 días) en un país miembro de la convención. La Convención de Roma de 1961 y la Convención de Ginebra de 1971 gobiernan la protección nacional de intérpretes, productores de fonogramas y radiodifusores.

Las grabaciones están protegidas cuando ostentan el símbolo (P) seguido del año de primera publicación, el nombre del propietario de los derechos de producción del fonograma y los nombres de los intérpretes.

Una parte integral del Acuerdo de la Organización Mundial de Comercio firmado en 1994 fue el acuerdo sobre Trade-Related Aspects of Intellectual Property Rights (TRIPS; “Aspectos Comerciales de los Derechos de Propiedad Intelectual”) que tuvo como propósito la reducción de distorsiones e impedimentos al comercio internacional. Su intención es equilibrar la necesidad de una protección efectiva y adecuada de los derechos de propiedad intelectual y las necesidades del comercio legítimo.

En 1996 las convenciones arriba mencionadas se revisaron en dos tratados de la World International Property Organization (WIPO; “Organización Mundial de la Propiedad Intelectual”). Éstos incluyen provisiones para homologar las convenciones con el TRIPS y también anunciaron en términos legislativos los albores de la era digital. Los tratados aún deben ser ratificados en su totalidad (por 30 países) para ser efectivos.
 
Los países que hasta la fecha los han ratificado incluyen a los Estados Unidos con la aprobación del Acta de Derechos de Autor del Milenio Digital de 1998 y los 15 estados miembros de la Unión Europea a través de la Directiva de Derechos de Autor. La Directiva de Derechosde Autor fue implementada en cada Estado miembro a fines de 2002.
 
4. Fundamentos de la ley de derechos de autor en Gran Bretaña

(a) ¿Qué obras creativas califican para la protección de derechos de autor?
 
Se da protección a obras musicales, obras dramáticas, obras literarias (que incluyen programas de computación y ciertas bases de datos), obras artísticas (que incluyen fotografías, dibujos y muchas otras obras gráficas y tridimensionales), grabaciones de sonido, películas, transmisiones, programas de cable y disposiciones tipográficas de ediciones publicadas.
 
Todos éstos están protegidos en la medida en que son originales y están en una forma material. Por ejemplo, la grabación en CD de una canción puede contener varias obras protegidas diferentes, incluyendo una obra musical, una obra literaria (la letra de la canción), la grabación de sonido, otra obra literaria respecto al texto de las palabras en las notas sobre la portada del CD y, finalmente, una obra artística respecto a una fotografía o dibujo en la portada.
 
Para que cualquiera de las obras mencionadas sea objeto de protección bajo las leyes de Gran Bretaña, el autor debe ser ciudadano británico o residente en Gran Bretaña al momento de realizar la obra, o la obra debe ser publicada primero en Gran Bretaña. Si no cumple con ninguno de estos criterios, la obra puede sin embargo calificar bajo las convenciones internacionales.

La protección de los derechos de autor no depende de la publicación, registro o depósito de una obra.
 
(b) ¿Quién es el propietario de los derechos de autor?

El primer propietario de los derechos es el autor, a menos que haya estado empleado al momento de crear la obra, en cuyo caso el patrón se convierte en primer propietario en ausencia de un acuerdo que implique lo contrario. Para este propósito se considera al productor como autor de una grabación de sonido o película y al editor como autor de un arreglo tipográfico. Los derechos de autor sobre una obra pueden ser asignados de manera total o parcial de modo que el asignatario se convierte en propietario de los derechos asignados.

Una asignación debe estar en un documento escrito firmado por la persona que asigna la obra. La propiedad de derechos de autor también puede ser transferida por testamento.

(c) ¿Cuánto duran los derechos de autor?
 
En el caso de la mayoría de los tipos de obra, los derechos de autor duran 70 años a partir del fin del año de la muerte del autor. En el caso de una obra creada por más de una persona, el periodo se calcula en referencia a la última en morir.

La duración de la protección se amplió, en 1996, a partir de la vida del autor más 50 años, de acuerdo con la Term Directive (Directiva de Duración) que homologó la duración de la protección en toda la Unión Europea. Uno de los efectos de esto fue que obras que habían caído en el dominio público después del periodo de vida más 50 años, pero que aún estaban en el periodo de vida más 70 años, cayeron de nuevo bajo la protección de la leyes de derechos de autor (derecho de autor revivido). Esto se aplica a las obras de cualquier autor muerto entre 1925 y 1945.

Los derechos de autor sobre grabaciones de sonido, transmisiones y programas de cable permanecen sin cambio, 50 años a partir del fin del año en que fueron producidos (o, en el caso de grabaciones de sonido lanzadas al mercado, a partir del fin del año de su lanzamiento) y los derechos de autor sobre disposiciones tipográficas de una edición publicada permanecen limitados a 25 años.

(d) Los actos restringidos
 
Se requiere permiso del propietario de los derechos de autor para realizar cualquiera de los siguientes actos restringidos “primarios” en relación con el total o con una parte sustancial (medida con referencia a la calidad más que a la cantidad) de una obra protegida: copiar (es decir, reproducir la obra en una forma material, lo que incluye guardar la obra electrónicamente); distribuir copias al público; rentar o prestar copias al público; mostrar, interpretar o tocar la obra en público; transmitir la obra o incluirla en un servicio de programación por cable; realizar una adaptación de la obra o realizar cualquiera de los actos señalados en relación con una adaptación de la obra.

Cualquiera que realice o autorice la realización de uno de estos actos sin permiso incurrirá en responsabilidad civil por violación de derechos de autor, independientemente de que haya sido o no su intención, o de que supiera o ignorara que estaba violando esos derechos.

El propietario de los derechos de autor tendría derecho de solicitar a la corte una orden que impida que el infractor continúe realizando tales actos, una orden para que el infractor pague por los daños causados, para que se le entreguen las copias infractoras y para que se le rindan cuentas sobre las ganancias obtenidas, en caso de que las hubiese.

La responsabilidad por actos restringidos “secundarios” surge cuando alguien que sabe o tiene motivos para creer que está tratando con copias infractoras de una obra, realiza cualquiera de los actos siguientes: importa una copia pirata a Gran Bretaña para un uso no privado (una copia importada de otra parte de la Unión Europea que ha circulado legalmente en la Unión Europea no es “pirata” o infractora en estos términos); posee o trafica con una copia pirata de una obra en una transacción de negocios; distribuye una copia pirata en situación distinta de una transacción de negocios en perjuicio del propietario de los derechos; proporciona los medios para realizar copias pirata; permite el uso de un lugar para una interpretación sin licencia; proporciona los medios para una interpretación no autorizada de una grabación de sonido o película o para la recepción electrónica de sonido o imágenes visuales. Se considerará que tal persona tiene el conocimiento necesario una vez que haya sido informada por el propietario de los derechos de autor del hecho de que está tratando con copias pirata.

Además de la responsabilidad civil, todos los actos marcados arriba con un asterisco son actos criminales por los cuales el infractor puede ser multado, encarcelado, o ambas.

(e) Excepciones y defensas:
 
En ciertas circunstancias prescritas, una obra protegida puede utilizarse sin necesidad de un permiso previo del propietario de los derechos de autor. Ciertas excepciones, por ejemplo, permiten el uso de obras para investigación y estudio privados y, con el crédito apropiado para el propietario de los derechos, para crítica, reseña y reportaje de eventos de actualidad. Existen también ciertas actividades excepcionales permitidas por el Acta de 1988 para fines educativos y para bibliotecas.

Todas las excepciones están sujetas a una “prueba de tres pasos” fundamental establecida en la Convención de Berna, aunque actualmente no está expresamente señalada en el Acta de 1988. Su efecto es el de confinar todas las excepciones a ciertos casos especiales, siempre y cuando ese uso excepcional no esté en conflicto con la explotación normal de la obra y no perjudique de manera poco razonable los intereses legítimos del autor.

La Directiva de Derechos de Autor contempla un rango mucho mayor de excepciones del que existe actualmente en el Acta de 1988 y queda por verse hasta dónde serán incorporadas estas excepciones a la legislación de Gran Bretaña.

5. Derechos morales

El acta de 1988 introdujo los derechos morales en la legislación sobre derechos de autor de Gran Bretaña.

Son personales del autor y no pueden ser asignados, aunque es posible renunciar a ellos. No tienen una base económica, en contraste con los derechos de autor.

Los derechos morales reconocidos en la ley de Gran Bretaña son los derechos de paternidad (el derecho a ser identificado como el autor de una obra), el derecho de integridad (el derecho a protestar por el menoscabo de una obra), falsa atribución (el derecho de que una obra no le sea falsamente atribuida) y el derecho a la privacidad en fotografías o películas encargadas con fines privados. Con excepción del derecho de falsa atribución, que expira 20 años después de la muerte, los derechos morales son válidos por todo el periodo de los derechos de autor. No se aplican a las obras cuyos autores murieron antes de que entrara en vigor el Acta de 1988.

6. Derechos de ejecución

El Acta de 1988 confiere a los ejecutantes derechos análogos a los de derechos de autor. Éstos incluyen el derecho de impedir la grabación o transmisión de sus ejecuciones, así como el uso o transacción de grabaciones de sus ejecuciones sin su consentimiento. Los ejecutantes también tienen el derecho a un porcentaje del ingreso cuando la grabación de una de sus ejecuciones es tocada en público o transmitida.

Los propietarios (en la mayoría de los casos, la empresa discográfica) del derecho a realizar grabaciones de una ejecución en virtud de un contrato de grabación exclusivo con un artista, también tienen derecho a impedir que otros graben las ejecuciones del artista y que hagan uso de tales grabaciones sin su permiso.

Estos derechos, llamados derechos accesorios, duran 50 años a partir del fin del año en que la ejecución se lleva a cabo o, si se lanza al mercado una grabación de la ejecución, a partir del fin del año de lanzamiento.

Estos derechos pueden ser asignados o heredados de la misma manera que los derechos de autor.

7. Administración colectiva de derechos

La labor de licenciar derechos de autor alrededor del mundo, monitorear su uso y cobrar las regalías es cada vez más compleja y, en muchos casos, poco práctica para los propietarios individuales de los derechos. Por ello, a lo largo de los últimos 150 años se ha desarrollado un sistema para la administración colectiva de los derechos de autor, con el establecimiento de sociedades de cobro en cada país. Los propietarios de derechos se registran con sus sociedades locales, las cuales asumen la responsabilidad de licenciar las obras y cobrar las regalías. Las sociedades de cobro tienen acuerdos recíprocos con las sociedades de otros países.

Las sociedades de cobro juegan un papel especialmente prominente en el ámbito de la música. Éstas incluyen a la Mechanical Copyright Protection Society (MCPS; “Sociedad de Protección de Derechos Mecánicos de Autor”), que licencia la grabación de obras musicales: la Performing Right Society (PRS; “Sociedad de Derechos de Ejecución”), que licencia la ejecución pública y la transmisión de obras musicales; Phonographic Performance Limited (PPL; “Ejecución Fonográfica Limitada”), que licencia la transmisión y ejecución pública de grabaciones de sonido; United Recording Artists (AURA; “Asociación de Artistas Unidos de Grabación”) y Performing Artists Media Rights Association (PAMRA; “Asociación de Derechos en los Medios de Artistas Ejecutantes”), que administran la remuneración equitativa para los intérpretes respecto al uso de grabaciones de sus ejecuciones; Video Performance Limited (VPL; “Ejecución de Video Limitada”), que licencia la transmisión y difusión de videos; y la Christian Copyright Licensing Inc. (CCLI; “Licenciataria Incorporada Cristiana de Derechos de Autor”), que licencia el fotocopiado limitado asociado con servicios religiosos.

Los propietarios de los derechos de autor mantienen el control sobre ciertos derechos que por lo general licencian directamente, incluyendo el fotocopiado, algunas licencias de sincronización (la aplicación de grabaciones de música o sonido a una imagen en movimiento, sea una película o un comercial), y ciertas ejecuciones de obras dramático-musicales (tales como óperas o ballets).

El Tribunal de Derechos de Autor existe para supervisar los esquemas de licencias operados por las sociedades de cobro. Los usuarios de derechos de autor pueden referir un esquema de licencias al Tribunal si consideran que alguno de los términos no es razonable.



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