EL CORNO INGLÉS


A mediados del siglo XVIII, cuando el aprecio por la música barroca, propiamente dicha, había disminuido en favor de un nuevo estilo, amparado en una mayor emotividad expresiva, se cumplió un fenómeno común a la mayoría de los numerosos miembros del muestrario instrumental del momento, ya que muchos de ellos desaparecieron o bien sufrieron hondas transformaciones. Un fruto típico de dicha evolución fue el corno inglés. 

 
Debido a una nueva concepción estilística, en el período del Barroco tardío, denominado Rococó, decreció la afición por el clavicémbalo, la viola da gamba —que fue sustituida casi totalmente por el violoncelo— y los instrumentos de la familia del laúd.
Entre los de viento fueron relegándose al olvido varios modelos de oboe, como el oboe d'amore y el oboe da caccia.
El corno inglés no fue sino la renovación de este último, convirtiéndose en un instrumento capaz de adaptarse a los nuevos criterios musicales de la época preclásica.
La procedencia de su denominación es ambigua, ya que el instrumento no es originario de Inglaterra, y ni siquiera pertenece a la familia de los cornos; es más, en aquel país se le designó a menudo french hom, es decir, corno francés.
Sus antecedentes hay que buscarlos en un ejemplar arqueado que, progresivamente, fue adquiriendo una línea más abierta a fin de facilitar su tañido, por lo que con el tiempo perdió su antiguo trazo para definirse en ángulo. Dicha evolución ha contribuido a que algunos estudiosos estimen que su nombre responde a su forma angular, esto es, anglé, y de ahí su desviación terminológica. De todos modos, ello no deja de ser una hipótesis más.

 
Sea como fuere, lo cierto es que hacia 1830 su formato era ya enteramente recto, por lo cual su aspecto exterior pasó a ser muy similar al de un oboe, aunque algo más largo y grueso, y con un característico abombamiento en su pabellón, análogo al del oboe d'amore.
Pese a la estima en que tanto Haydn como Mozart lo tuvieron, hubo que esperar al Romanticismo para que este instrumento adquiriera auténtica importancia, siendo común su uso a partir de Berlioz y Wagner.
El sonido del corno inglés, solemne y sereno, dramático en ocasiones, fue considerado a finales del siglo XVII por Daniel Schubart —un gran estudioso de la estética musical de su tiempo— como un elemento idóneo pan la expresión de la hipocondría y la melancolía, carácter que ha mantenido a través de los años.
Su definición puede equipararse a la de un oboe grave —está afinado una quinta por debajo del oboe normal— y, como miembro perteneciente a la familia de éste, su lengüeta es doble y la sección de su cuerpo de madera es cónica. Está provisto de llaves y es de carácter transpositor, es decir, se halla afinado en una tonalidad distinta a la que realmente suena en el momento de la ejecución.



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