FREDERICK DELIUS, VIDA Y OBRA


- Bradford, 29 de enero de 1862.
- Grez-sur-Loing, 10 de junio de 1934.

Delius no se adscribió a escuela alguna ni aceptó las servidumbres que los medios artísticos imponen al trabajo del compositor que busca a través de ellos su reconocimiento. 

 
Fue autor de numerosas obras dentro del ámbito de la música para solistas, coros y orquesta, varias sonatas, cuatro conciertos, un Requiem y otras piezas de menor extensión, pero no menos brillantes, en las cuales se halla presente su inmenso poder para la evocación y su hondo sentimiento de la naturaleza.


El primer síntoma de la atípica carrera de Delius fue su tardía y azarosa formación musical. Nacido en Bradford (Inglaterra), era descendiente de una rica familia de comerciantes alemanes que nunca vieron en la música una profesión conveniente para él. 

 
Hasta 1884 no pudo apartarse de los negocios familiares y buscar su independencia trasladándose a Florida para dedicarse al cultivo de naranjas. Se cree que en esta época contrajo la sífilis que había de acabar luego con su vida. 

Pero fue también en Florida donde por primera vez se entregó de lleno al estudio de la música ayudado por el organista americano Thomas Ward. 

En 1886 volvió a Europa para matricularse en el Conservatorio de Leipzig, donde tuvo a Carl Reinecke como maestro y a Edvard Grieg como colega y amigo.

Instalado en París en 1890, conoció a la pintora Jelka Rosen, quien se convirtió en su compañera. A partir de ese momento se dedicó con ardor a la composición.
En 1899 escribió Paris: The song of a great city, a la que siguió pronto la mejor de sus seis óperas, A Village Romeo and Juliet (1900-1901).
A lo largo de los cuatro años siguientes compuso varias de sus obras maestras: Appalachia, fruto del conocimiento que adquirió en Florida de la música de los esclavos negros de las plantaciones sudistas; Sea drift, inspirada en textos del gran poeta americano Watt Whitman, y A mass of life, su obra más ambiciosa y cuya composición encontró su aliento en Así hablaba Zaratustra, de Nietzsche.
En 1907 surgió otra de sus piezas más logradas, Brigg fair: an english rhapsody, sobre una canción popular inglesa.
La Primera Guerra Mundial obligó a Delius a refugiarse en Gran Bretaña, país que abandonó para regresar a Francia al acabar el conflicto. De esta época data su Concierto para violín (1916), el mejor de los cuatro conciertos que compuso (los otros tres son para piano, violoncelo y violín y violoncelo).
Los estragos de la sífilis le dejaron paralítico y ciego durante la última década de su vida; en ese período de postración tuvo que recurrir a la ayuda de un amanuense para seguir componiendo.
En 1929, sólo cinco años antes de su muerte, Delius fue por fin reconocido en su país natal, gracias al empeño de Sir Thomas Beecham, que organizó y dirigió un festival enteramente dedicado a su obra.


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