MARIO DEL MÓNACO, BIOGRAFIA


- Florencia, 27 de julio de 1915
- Mestre, 16 de octubre de 1982

Las cualidades vocales de Mario del Mónaco hicieron de él uno de los principales tenores dramáticos de su tiempo. Su elegancia escénica, su impresionante presencia y su cálido y potente timbre de voz, casi baritonal, lo convirtieron en el intérprete ideal de los grandes personajes verdianos, como Otelo, papel con el que causó mayor impresión en los públicos. Sus notas agudas, timbradas y brillantes, contribuyeron a la cimentación de su enorme popularidad en todo el mundo. 


 
Nacido en Florencia, se trasladó a los pocos años de edad con su familia a Pesaro, donde su padre había sido destinado como funcionario estatal. Inició sus estudios musicales en el conservatorio de esta ciudad, y a los trece años interpretó un papel en la ópera Narcisse, de Massenet, en Mondolfo, población cercana a Pesaro.
Decidido a triunfar como cantante, a los veinte años se presentó a un concurso organizado en Roma por Tullio Serafin y ganó el primer premio.
El estallido de la guerra y el inmediato ingreso de Mario en el ejército truncaron sus esfuerzos por conseguir un debut importante; sin embargo, en enero de 1941 obtuvo un permiso especial y pudo cantar con notable éxito el papel de Pinkerton, de Madama Butterfly, en el Teatro Puccini de Milán. 

 
Al finalizar la guerra se convirtió en una famosa figura del mundo lírico. Tras obtener sus primeros triunfos en La Scala, cantó en el San Carlo de Nápoles, en la Ópera de Roma y, fuera de Italia, en el Covent Garden de Londres, el Liceo de Barcelona y el Colón de Buenos Aires.
En 1946 interpretó en la Arena de Verona el papel de Radamés, de Aida, causando gran admiración en el público. Durante los años siguientes se presentó en Lisboa, Río de Janeiro y México, e hizo su debut en Estados Unidos interpretando de nuevo Aida en San Francisco, el 26 de septiembre de 1950. Ese mismo año apareció por primera vez en el Metropolitan de Nueva York, cantando el papel del caballero Des Grieux de Manon Lescaut, de Puccini.
A partir de esa fecha, hasta 1959, la carrera de Mario del Monaco estuvo vinculada al gran teatro neoyorquino. Amplió su repertorio, incorporando papeles como Turiddu de Cavalleria rusticana, Don José de Carmen, Don Álvaro de La forza del destino, Enzo Grimaldo de La Gioconda, Pollione de Norma (interpretó este personaje la noche del debut de María Callas en el Metropolitan), Ernani de la ópera homónima de Verdi, Sansón de Samson et Dalila y el Otelo verdiano, del que hizo 427 representaciones a lo largo de su vida.
En 1960 realizó una gira triunfal por la URSS.
Casado con Rina Fedora, continuó su carrera de éxitos en los principales teatros del mundo, grabó discos y participó esporádicamente en películas. En los últimos años incorporó a su repertorio papeles de carácter más lírico, como Edgardo de Lucia di Lammermoor, Alfredo de La Traviata y el Duque de Mantua de Rigoletto.
A partir de 1973 se retiró prácticamente del mundo del espectáculo y se dedicó a su afición por las artes plásticas. Falleció en Mestre, población próxima a Venecia, diez años después. Se le amortajó vestido de Otelo; los himnos de su funeral fueron cantados con su propia voz grabada.


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