¿QUE ES EL DIATONISMO?


De los tres géneros musicales con los que elaboraban sus melodías los antiguos griegos —el cromático, el enarmónico y el diatónico—, es este último el que ha dado origen al estilo que hoy día conocemos con el nombre de diatonismo, caracterizado por el empleo de la escala «más natural, simple, masculina y austera» como base fundamental para la composición de una pieza musical: la escala diatónica. 

 
La construcción de la escala diatónica se distingue de las restantes, por el orden en que se suceden los diferentes intervalos o distancias existentes entre las notas de que consta. De este modo, si tomamos una escala compuesta por ocho grados o notas, de do a do podemos contar en ella exactamente siete intervalos o distancias entre cada nota, cinco de las cuales corresponden a un tono y las dos restantes a un semitono o medio tono. Pues bien, para que una escala pueda ser reconocida como diatónica, deberán producirse los intervalos más cortos, de medio tono, siempre entre la tercera y cuarta nota o grado y entre la séptima y octava de que conste la escala, permaneciendo las demás notas a una distancia de un tono. 

Desarrollo histórico 

En realidad, el sistema en el que se asienta la música tonal de Occidente procede de los fundamentos musicales de la antigua cultura helena, donde el diatonismo fue un género principal, junto al cromático y al enarmónico. 

 
El hecho de que en su naturaleza se halle asentada gran parte de la estructura del canto llano nos hace comprender la gran trascendencia que adquirió el diatonismo dentro de la música medieval europea, pues no hemos de olvidar que las melodías gregorianas (canto llano) están basadas en él; con una simple audición de dicha música litúrgica percibiremos las peculiaridades inherentes al diatonismo: la austeridad, la sencillez y una serena introspección anímica, todos ellos caracteres contrapuestos al lirismo y al colorido propios del cromatismo.
Pero en el declive medieval, la búsqueda de un arte sensualista hizo que durante el Renacimiento se acentuara el uso de melodías más ricas y con menor uniformidad que las propias del canto llano medieval, por lo que el cromatismo, que confirió, por así decirlo, mayor elasticidad a la melodía, desplazó al diatonismo.
Mas en el siglo XVII, debido a que los antiguos modos eclesiásticos que configuraron la música del Medievo fueron reemplazados formalmente por la subdivisión tonal en modo mayor y menor, se consideró, como antaño había sucedido, al cromatismo como un mero ornamento que giraba en torno a la melodía diatónica.
Así, la historia de la teoría musical fue asimilando en cierto sentido el modo mayor a la escala diatónica, y el menor a la cromática, reservándose este último a los pasajes musicales más alambicados y emotivos.
Podemos suponer, por lo dicho aquí, que el cromatismo musical fue abundante a lo largo del período romántico, pues sus ideales casaron perfectamente con la vehemencia expresiva que lo cromático, en contraposición de lo diatónico, proporcionaba.
Un ejemplo de dicha tendencia podemos encontrarlo en la música de Aleksandr Scriabin (1872-1915), que pretendió reestructurar, a la vez que revitalizar, la escala cromática.
El diatonismo, sinónimo de desnudez de línea pura, como diría un artista plástico, vivió a principios del siglo XX un impulso propiciado por la intención de los movimientos vanguardistas —como el Impresionismo o el Neoclasicismo— que trataron de rescatar para su estética musical los antiguos modos eclesiásticos.
Hoy, las nuevas tendencias vanguardistas se han desarrollado en una concepción que se asienta deliberadamente en el uso del cromatismo y del diatonismo, sin que ningún sistema obtenga clara hegemonía.

 

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